3/10/10

AINIELLE






El pueblo de Ainielle cobró renombre nacional gracias a la novela del escritor leonés Julio Llamazares, que ambientó su novela La lluvia amarilla en este remoto lugar de Sobrepuerto.
Visitar Ainielle es una sensación triste, muy triste. Todo el pueblo de halla devastado, la maleza y la ruina han devorado el pueblo con la excepción de la iglesia parroquial.
El pueblo estaba dividido en dos pequeños barrios, paralelos, allí se situaban sus 11 viviendas.
Siempre fue un pueblo muy pobre, su vida era agropecuaria y forestal. Llegó a censar un máximo de 83 habitantes en el año 1920. Quedó deshabitado en el año 1971. La migración había comenzado ya en los años cuarenta, pero fue en la década de los cincuenta cuando vivió su momento culminante. Fue en el año 1971 casa o Rufo cerraba sus puertas y Ainielle quedaba oficialmente despoblado.
Como antes comenté la iglesia es el único edifico que aguanta dignamente en pie. Está dedicada a San Juan Evangelista, es románica en origen, aunque sufrió multitud de reformas posteriores. Todavía permanece en pie la nave y la torre campanario, con la techumbre derruida.
Otro edificio de interés es la escuela, que tuvo la suerte de ser restaurada en los años noventa y la mala suerte (poco después) de sufrir un incendio y quedar reducida a un montón de escombros.
Pero afortunadamente Ainielle no está muerto del todo, cada segundo sábado de septiembre los antiguos vecinos siguen reuniéndose en Ainielle, celebran la Eucaristía y almuerzan. Es una bonita manera de estrechar lazos entre antiguos habitantes y descendientes de Ainielle y en cierto modo de mantener viva la memoria de este mágico lugar de Sobrepuerto.


Fotografía 1; Ainielle, llegada (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Torre de la iglesia de San Juan Evangelista (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Interior del templo (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Escuela (Cristian Laglera)