8/10/11

CASTELLAR







Situado en pleno corazón del valle de La Solana entre los barrancos de Cájol y Plandevilla encontramos el viejo pueblo de Castellar,
Lo primero que llama la atención a nuestra llegada son sus preciosos y bien conservados muros de acceso al pueblo. Están construidos bajo una técnica que se llama "piedra seca", apilamiento ordenado y en equilibrio, sin ningún elemento cementante.
El núcleo urbano lo componen cinco casas, destacando casa Melchor, la casa fuerte de Castellar. A principios del pasado siglo había una sexta vivienda en Castellar llamada casa El Tío, vivienda que cerró sus puertas antes que ninguna otra.
Paseando por Castellar encontramos varios elementos de gran interés. Destacaremos los aljibes que poseen las casas para recoger el agua de lluvia de las canaleras, además de un hermoso horno de pan de una de las casas y la herrería. También merece la pena detenernos en las bordas, son una media docena, todas ellas muy bien construidas y en su mayor parte bien conservadas.
La iglesia fue construida bajo la advocación de San Saturnino en el siglo XVI. Está construida en mampostería, tiene una nave dividida en dos tramos con cabecera recta y dos capillas laterales. La nave cubre con bóveda de lunetos y la cabecera y las dos capillas con medio cañón. A comienzos del pasado siglo XX el campanero de Burgasé hizo unas hermosas campanas que unos años después (en la Guerra Civil) robaron los republicanos y las utilizaron para hacer munición.
Las fiestas grandes eran el 12 de octubre, para la Virgen del Pilar, duraban dos días y finalizaban con un gran baile en casa Palacio. Las fiestas pequeñas se celebraban el día 29 de noviembre.


Fotografía 1; Castellar; llegada (Xenxo Gómez)
Fotografía 2; Iglesia de San Saturnino (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Interior del templo (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Muros de "piedra seca"  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Camino a una de las bordas (Xenxo Gómez)