28/2/15

SANTA MARÍA DE ASCASO







Interesantísimo conjunto compuesto por una vivienda con sus respectivos edificios de apoyo. Está situado a 800 metros de la carretera N-260, subiendo en dirección al semiabandonado lugar de Ascaso, junto a la pista de acceso.
Las construcciones de Santa María se distribuyen longitudinalmente, con algunos edificios situados en los laterales del eje.
Destaca la vivienda, de buenas dimensiones, con edificios adosados en sus lados norte y sur. En la fachada sur encontramos dibujado un enorme reloj de sol y debajo una inscripción en la que se lee: "DE CASA SANTA MARIA / SON DUEÑOS A TODA COSTA / DON JOSE LACORT E HIJOS / Y DA TERESA BELLOSTA". El acceso a su interior no es posible desde hace bastantes años, pues el derrumbe de su cubierta ha bloqueado la puerta de acceso.
Frente a la vivienda se sitúan los corrales, a los que se accede mediante un portalón hoy devorado por la maleza y los escombros.
Unos pocos metros al norte de la vivienda se sitúa una pequeña capilla de planta rectangular y cabecera recta orientada al norte. El acceso se realiza por una pequeña puerta abierta en su muro sur.
Al oeste de la vivienda se encuentra situada la era, bastante amplia. En uno de sus extremos se construyó este magnífico pajar de dos pisos abierto en su fachada este.
En su único nomenclátor del pasado siglo XX Santa María aparece citado con 10 habitantes en el año 1930.


Fotografía 1: Llegada a Santa María (Cristian Laglera)
Fotografía 2: Vivienda (Cristian Laglera)
Fotografía 3: Fachada sur (Cristian Laglera)
Fotografía 4: Reloj de sol (Cristian Laglera)
Fotografía 5: Capilla (Cristian Laglera)
Fotografía 6: Pajar (Cristian Laglera)


13/2/15

PUY DE CINCA MUERE UN POQUITO MÁS; EL DERRUMBE DE SU TORRE CAMPANARIO

                   
                    Puy de Cinca en 2013, aún con la torre en pie


El pasado jueves 12 de Febrero llegó a mis oídos la triste noticia del derrumbe de la torre campanario de la iglesia de Puy de Cinca, en La Ribagorza. Sin más dilación, el viernes a primera hora me desplacé hasta el deshabitado núcleo para inmortalizar el templo solo unas horas (quizá días) después de su derrumbe. 

Puy de Cinca es (y siempre será) un lugar especial para mí, en cierto modo, podría decirse que lo siento como si fuera mío, como si hubiera nacido allí. Fue el primero de los más de 300 despoblados que he visitado en los últimos once años; lo hice acompañando a mi tío Francisco Gabás, de casa Vidaller, a su pueblo natal. Además, como muestra de cariño y respeto a este pueblo, y por supuesto a sus gentes, dediqué la portada de mi libro de despoblados ribagorzanos (Tomo I) a su maltrecha torre, con una fotografía tomada en Noviembre de 2013, ya herida de muerte, pero todavía digna.

Puy de Cinca fue uno de los pueblos que se vieron afectados por la construcción del embalse de El Grado, está ubicado a orillas del mismo pantano sobre las faldas de la peña y monte de San Martín. Sus momentos de esplendor fueron los siglos XVI y XVII, por aquel entonces era el pueblo más grande e importante de la zona, por delante incluso de Secastilla. Su máxima población fueron 216 habitantes en el año 1860, cuando contaba con treinta casas abiertas, también su máximo conocido. En el año 1900 todavía tenía censados 155 habitantes, una cifra que prácticamente se mantiene hasta la década de los sesenta, fecha de su definitivo abandono.

La iglesia de San Esteban es un templo de orígenes románicos (siglo XIII), aunque sufrió gran cantidad de reformas posteriores, especialmente durante los siglos XVI y XVII. Originalmente tenía una sola nave, aunque en las sucesivas reformas posteriores se construyeron dos nuevas naves más, una a cada lado de la nave central. También se construyeron las capillas laterales y la torre. El derrumbe de la torre campanario en Febrero de 2015 ha destruido todas las bóvedas, a colmatado de escombros la puerta de acceso y lo más curioso; ha dejado al descubierto la antigua cabecera románica, oculta hace varios siglos tras una falsa cabecera recta que la torre en su caída, se ha llevado con ella.

Con el derrumbe de la torre campanario Puy de Cinca muere un poquito más todavía. La torre era el emblema, el orgullo de la gente del lugar; aguantando invierno tras invierno las nieves, las lluvias y los vientos. Hemos perdido el faro que nos guiaba cuando bajábamos por la zigzagueante pista desde la ermita de San Martín. Hemos perdido la referencia cuando desde la carretera que enlaza El Grado con Aínsa mirábamos al otro lado del pantano y veíamos la torre, y nos preguntábamos cuantos inviernos más aguantaría en pie. Hemos perdido un trocito de la historia de esta bendita tierra.


                                Iglesia de San Esteban tras el derrumbe

Ábside, al exterior

Restos de la torre

Interior

Interior tras el derrumbe, el ábside y la bóveda de horno románica han quedado al descubierto

Interior antes del derrumbe, con el ábside y bóveda tapiados tras la falsa cabecera

Pies


Cayó la torre, sola y triste, cansada. Cayó en silencio, pues nadie oyó su estruendo al caer, nadie lo oyó, aunque sentirlo, lo hemos sentido muchos. Primero cayeron los pueblos; ahora, medio siglo después caen las piedras, irremediablemente...


30/1/15

LA CUESTA






La Cuesta es uno de los pequeños núcleos que englobados formaron el antiguo municipio de Toledo de Lanata. A pesar de su cercanía con Aínsa es un lugar bastante desconocido fuera de la zona en la que se sitúa. Encontramos sus enmalezadas ruinas al sur de Moliniás, junto a la pista asfaltada de acceso.
El núcleo de La Cuesta está compuesto por tres viviendas. La primera la encontramos aislada junto a la carretera, se trata de casa Castán. Se encuentra restaurada aunque fuera de uso hace muchos años, sus vecinos marcharon pocos meses después de su restauración.
Las otras dos viviendas llevan muchos años arruinadas y engullidas por la maleza, son casa Marco y casa Nao. Se sitúan unos pocos metros al oeste de la primera, en la falda de la Peña Mula.
Entre tanta ruina y maleza (además de casa Castán) apenas podemos destacar una borda bien conservada y un sobrio vano en la fachada este de casa Marco.
En el nomenclátor del año 1887 La Cuesta aparece citada como aldea, por aquel entonces contaba con tres casas y 16 habitantes. 
Unos 300 metros hacia el este, junto a pequeña borda restaurada para uso forestal, encontramos las ruinas (casi vestigios) de una pequeña ermita dedicada a San José. Un habitante de la zona me comentaba que aún recordaba verla en pie en la década de los setenta, aunque ya sin culto.

Fotografía 1; Casa Marco (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vivienda engullida por la maleza (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Edificio de apoyo (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Casa Castán (Cristian Laglera)