18/10/19

PAÚL (AÍNSA-SOBRARBE)






Hace algunos meses mi amigo Manolo Sorinas me habló de la existencia de una capilla junto a las ruinas de una vivienda entre los despoblados de La Gabardilla y Luparuelo, actualmente en zona del amplio municipio de Aínsa-Sobrarbe. Parece ser que se trata de una vivienda aislada conocida como Paúl, aunque es un dato que tenemos que confirmar.
Se trata de una zona totalmente despoblada: Morcat, San Velián, La Lecina, La Cuadra, La Gabardilla, Luparuelo… en un terreno agreste alejado del asfalto y de poblaciones con población fija.
Acceder a esta vivienda no es fácil. En La Gabardilla hay que tomar dirección oeste (por donde Dios nos dé a entender) hasta llegar a una zona amesetada. La aldea de Paúl se halla en una pequeña planicie, junto a viejos árboles en una zona desolada. Desde La Gabardilla hay algo más de un kilómetro, sin senda ni camino claro. Tampoco hay una visión clara de nuestro objetivo hasta que llegas a él. Nosotros nos emboscamos y nos costó bastante poder llegar.
Una vez allí comprobamos que la vivienda está en ruina absoluta. Parece que tenía dos pisos y planta rectangular. Lo único destacable es un vano cuadrangular en una de sus esquinas -la única que aguanta en pie actualmente-.
Junto a la vivienda se sitúan los correspondientes edificios de apoyo, todos ellos en ruina.
He dejado para el final el objetivo de nuestra excursión: la capilla de la vivienda. Evidentemente desconocemos su advocación. Se trata de un edificio aparejado con mampostería de planta rectangular con cabecera de testero plano orientado al este. El acceso se realiza por puerta adintelada de pieza monolítica. Nave y cabecera se cubrían con bóvedas de medio cañón, de la que restan los arranques. El único vano de iluminación abre al sur.
Nada más he podido averiguar sobre la vivienda y sobre la capilla, así que agradeceré cualquier aportación que podáis realizar.
Adjunto un mapa de su ubicación con respecto al despoblado de La Gabardilla (fotografía número 1).


Fotografía 1; Ubicación de Paúl (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Ruinas de la vivienda  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Capilla (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Interior de la capilla (Cristian Laglera)

6/9/19

PARDINA DE ALBÁS







Es accesible desde la carretera de “la Guarguera” (A-1604 Lanave-Boltaña) pasando por Torrolluala del Obico y también desde Las Bellostas, pasando por Montalbán. Ambas pistas están en mal estado y solo son accesibles con vehículo todoterreno. De todas formas, la manera más recomendable de disfrutar del paisaje es hacerlo a pie. Nosotros lo hicimos desde Las Bellostas, en magnífica excursión de tres horas -ida y vuelta-.
Las edificaciones de la Pardina de Albás se asientan sobre un collado, estando la ermita en la parte más alta.
La vivienda se asentó sobre uno de los planos que el collado ofrece. Se trataba de un inmueble de gran interés, lamentablemente en ruina. Tiene planta cuadrangular y grandes dimensiones. Tiene la fachada principal orientada al este, con sus dos balcones que obstinados, se resisten a caer. La portada es espectacular, con un dintel de dos piezas y al centro la clave. Tiene grabada la fecha de 1887. Junto a la vivienda, exento, se halla el pozo, magnífico, engullido parcialmente por la vegetación.
Alrededor de la casa se sitúan los correspondientes edificios de apoyo. Además de una magnífica borda, también ruina, llamó nuestra atención las grandes dimensiones del corral. Ocupa una buena parte de la ladera que sube a la ermita. Tiene planta rectangular y muros de metro y medio de altura. 
La ermita está dedicada a San Pedro. Es un edificio del siglo XVIII de planta rectangular y cabecera de testero plano orientado al este. Un fajón segmentaba la nave en dos tramos. Nave y cabecera se cubrían con sendas bóvedas de medio cañón; subsiste en pie la de la cabecera pero no la de la nave, de la que apenas quedan los arranques. La puerta de acceso, en arco de medio punto, abre a los pies. El aparejo es de mampostería, muy irregular.


Fotografía 1; Pardina de Albás (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vivienda y en primer plano, el pozo (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Puerta de acceso, año 1887 (Cristian Laglera)
Fotografía 4; El corral (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Ermita de San Pedro (Cristian Laglera)

11/8/19

LACORT DE FORADADA






Lacort de Foradada es uno de los núcleos que forman parte del municipio de Foradada del Toscar (Ribagorza).
Si partimos desde Aínsa en dirección este, tomando la carretera N-260 y tras subir el puerto de Foradada, llegaremos enseguida a Lacort. Junto a la carretera hay un restaurante con este mismo nombre, donde por cierto se come muy bien. Unos metros detrás del restaurante, sobre un pequeño promontorio, se sitúan las ruinas del pueblo de Lacort.
El pueblo estaba deshabitado desde los años ochenta, aunque sus edificios seguían con uso de carácter agropecuario. Lacort quedó devastado tras un cruel incendio acaecido a comienzos del año 2012. El fuego afectó al pueblo y a varias decenas de hectáreas de tierra.
Hoy Lacort está dentro de una propiedad privada y no está permitido el paso. Por medio de este artículo recordamos a este pueblo con unas fotografías tomadas por mi amigo Manolo Sorinas en el año 2008, cuatro años antes del terrible incendio.
Pascual Madoz adjudica a Lacort dos casas en el año 1845; parece que son las mismas que tenía a mediados del pasado siglo XX.
Las viviendas eran amplias, contaban con dos plantas más la falsa. Me queda pendiente averiguar el nombre de las casas. Una de ellas tenía una pequeña capilla en sus bajos que, por lo que vemos en la fotografía, parece que pudo estar dedicada a San José. Se trataba de una salita rectangular con cabecera plana cubierta con bóveda de medio cañón. La puerta de acceso, de largas jambas y monolítico dintel, abría a los pies.


Fotografía 1; Lacort de Foradada (Manolo Sorinas)
Fotografía 2; El abandono del núcleo ya era evidente (Manolo Sorinas)
Fotografía 3; Puerta de la capilla (Manolo Sorinas)
Fotografía 4; Interior de la capilla (Manolo Sorinas)

30/6/19

HUÉRTALO, EL PUEBLO QUE FUE



El libro de Huértalo en el que llevamos trabajando un año y medio ya es una realidad. A través de 10 capítulos hemos recogido su historia, la vida cotidiana, su estructura urbana, la evolución de la población y del número de casas, su despoblación, y un archivo fotográfico de más de 60 fotografías, tanto del pueblo como de su gente. He tenido la suerte y el honor de contar con la participación de Faustino Calderón, buen amigo, que se ha ocupado del capítulo titulado “la vida cotidiana”. Por su parte Marylise Ortíz se ha encargado de recoger la historia del Huértalo desde su primera cita documental. Rafael Margalé ha colaborado con unos magníficos dibujos que han ilustrado algunos de los textos, además de la contraportada. Además, he contado con la ayuda -indispensable- de una buena parte de los antiguos habitantes y descendientes del pueblo.

Comprar el libro a través de la página web de la editorial.