8/6/20

PARDINA LA ISUALA








La pardina de La Isuala se sitúa a casi 1500 metros de altitud, en una de las laderas de la Manchoya, en pleno corazón de Sobrepuerto. Nosotros accedimos desde Bergua pasando por Ayerbe de Broto, creo recordar que nos costó alrededor de unas tres horas.

La Isuala tuvo dos viviendas. Sus ruinas se sitúan sobre una pequeña elevación, al norte, entre amplias eras. A su alrededor se levantaron sus correspondientes edificios de apoyo: bordas, pajares, corrales... Actualmente la ruina y la maleza (erizones y aliagas principalmente) dificultan la visita a este lugar, aunque conserva todo el encanto de uno de los rincones más desconocidos de Sobrepuerto.

La iglesia nueva se sitúa al este de las viviendas, aislada. A primera vista no se diferencia en nada de cualquiera de las bordas. Presenta planta rectangular y cabecera plana orientada canónicamente. Interiormente se techó con estructura de madera traducido al exterior en piedra de laja a dos vertientes. La puerta de acceso abre al mediodía; desdobla arco de medio punto con bisel. Hace algunos años que la mitad de la arcada se desprendió. Según Adolfo Castán del siglo XVI.

Esta iglesia sustituyó a otra anterior que se localiza al sur del conjunto, en el tozal de la Virgen. Se la conoce como la ermita de la Virgen. Se trata de los restos de un edificio de planta rectangular con cabecera semicircular orientada al este. El hueco de la puerta lo encontramos al sur, descentrado hacia los pies. Presentaba pequeño campanario de espadaña soldado a su costado sur, cerca de la cabecera. El aparejo es de piedra sillar y sillarejo. Al sur, Castán cita una pequeña necrópolis medieval de lajas, que pasó inadvertida a nuestros ojos.


Fotografía 1;  La Isuala  (Cristian Laglera)
Fotografía 2;  La maleza gana terreno  (Cristian Laglera)
Fotografía 3;  Posible vivienda  (Cristian Laglera)
Fotografía 4;  Iglesia nueva  (Cristian Laglera)
Fotografía 5;  Ermita de la Virgen (Cristian Laglera)

21/4/20

ERMITAS DE SOBRARBE Y SOMONTANO DE BARBASTRO





El libro “Ermitas de Sobrarbe y Somontano de Barbastro”, ha visto la luz. Aparecen documentadas y con ficha individualizada un total de 430 ermitas, a las que hay que sumar otros 111 edificios más que citamos pero que, desgraciadamente, ya han desaparecido. Ermitas con culto y sin culto, muchas de ellas románicas, ruinas y vestigios, restos inéditos hasta ahora no catalogados, son los protagonistas de las 470 páginas del libro. Las fichas de las ermitas de Sobrarbe fueron realizadas entre 2014 y 2019. Las de la comarca del Somontano, en su gran mayoría, se realizaron entre 2015 y 2016. Se trata del tercer tomo de la colección “Ermitas de Huesca”. Dejo por aquí, por si hay algún interesado, el enlace a la página web de la editorial. En muchas de las librerías de la provincia también está disponible.

1/3/20

PACINIÁS






Paciniás es una pequeña aldea deshabitada situada al noroeste de Castejón de Sobrarbe.
Actualmente no es fácil llegar a Paciniás. Quizá la manera más sencilla sea a pie desde Castejón por el GR. El recorrido comienza junto a la iglesia, hasta casa Sierra. Luego hay que aproximarse por pista y finalmente hay que cruzar un tramo boscoso.

Si llegar hasta este pequeño núcleo no es fácil, pasear por Paciniás aún lo es menos. La maleza, selvática y punzante, lo ha engullido prácticamente en su totalidad.

La vivienda, de tres plantas -o de dos más la falsa-, se ve muy bien desde la lejanía, si bien, la maleza impide aproximarse hasta ella. Como no tenemos constancia de que tuviera capilla y lo vimos francamente complicado tampoco dedicamos mucho tiempo a intentarlo.

Destacaremos una fragua, que aunque en ruina todavía brilla con luz propia. También una borda de planta rectangular con puerta de acceso al sur.

Según he leído en el blog "casas e infanzones de Sobrarbe", de Jesús Cardiel, en el año 1806 el cabeza de familia de la casa de los Paciniás era Ramón Juste. Poco más se puede contar sobre este desconocido lugar. ¡Una verdadera pena!


Fotografía 1; Paciniás desde la lejanía (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Magnífica borda (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Interior de la fragua (Blas Gonzalo)
Fotografía 4; Ventana con vistas a la selva (Blas Gonzalo)



1/1/20

CASA COLLADA (GÜEL)







Casa Collada es una de las viviendas aisladas que componían el disperso núcleo de Güel (Ribagorza). Aprovechando unas fotografías de Francisco Martí, tomadas en los años 2002 y 2005, vamos a dejarla documentada en el blog.

Especialmente llamativa (por no decir triste) es la comparativa de las dos primeras imágenes. La primera fotografía de Martí es del año 2002; la segunda imagen la tomé en el año 2014. En el tiempo transcurrido entre estas dos fotografías se produjo el derrumbe de la fachada sur de la vivienda.

Casa Collada era una vivienda de tres plantas, muy voluminosa, con dependencias adosadas a sus lados y edificios de apoyo en las inmediaciones. Brillan con luz propia tres arcos abiertos en uno de sus laterales a modo de porche que, milagrosamente, aguantan en pie.
Desgraciadamente en nuestra visita del año 2014 solo fotografiamos ruinas. Además de los arcos antes citados destacaremos un horno y las largas jambas de una de las puertas que como todo el conjunto, conoció tiempos mejores. 

No tenemos constancia de que casa Collada tuviera capilla, sin duda una rareza, pues en Güell casi todas las viviendas la tienen o la tuvieron. Si que hay, a escasos metros de la vivienda, un hermoso crucero con cruz de hierro forjado sobre pilar octogonal que se mantiene en buen estado.


Fotografía 1; Casa Collada en 2002 (Francisco Martí)
Fotografía 2; Casa Collada en 2014 (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Magníficos arcos (Francisco Martí)
Fotografía 4; Horno en ruinas (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Crucero (Francisco Martí)

18/10/19

CASA MICA (AÍNSA-SOBRARBE)





Hace algunos meses mi amigo Manolo Sorinas me habló de la existencia de una capilla junto a las ruinas de una vivienda entre los despoblados de La Gabardilla y Luparuelo, actualmente en zona del amplio municipio de Aínsa-Sobrarbe. Parece ser que se trata de una vivienda aislada conocida como casa Mica, aunque es un dato que tenemos que confirmar.

Se trata de una zona totalmente despoblada: Morcat, San Velián, La Lecina, La Cuadra, La Gabardilla, Luparuelo… en un terreno agreste alejado del asfalto y de poblaciones con población fija.
Acceder a esta vivienda no es fácil. En La Gabardilla hay que tomar dirección oeste (por donde Dios nos dé a entender) hasta llegar a una zona amesetada. Casa Mica se halla en una pequeña planicie, junto a viejos árboles en una zona desolada. Desde La Gabardilla hay algo más de un kilómetro, sin senda ni camino claro. Tampoco hay una visión clara de nuestro objetivo hasta que llegas a él. Nosotros nos emboscamos y nos costó bastante poder llegar.

Una vez allí comprobamos que la vivienda está en ruina absoluta. Parece que tenía dos pisos y planta rectangular. Lo único destacable es un vano cuadrangular en una de sus esquinas -la única que aguanta en pie actualmente-. Junto a la vivienda se sitúan los correspondientes edificios de apoyo, todos ellos en ruina.

He dejado para el final el objetivo de nuestra excursión: la capilla de la vivienda. Evidentemente desconocemos su advocación. Se trata de un edificio aparejado con mampostería de planta rectangular con cabecera de testero plano orientado al este. El acceso se realiza por puerta adintelada de pieza monolítica. Nave y cabecera se cubrían con bóvedas de medio cañón, de la que restan los arranques. El único vano de iluminación abre al sur.

Nada más he podido averiguar sobre la vivienda y sobre la capilla, así que agradeceré cualquier aportación que podáis realizar.


Fotografía 1; Ruinas de la vivienda  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Capilla (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Interior de la capilla (Cristian Laglera)

6/9/19

PARDINA DE ALBÁS







Es accesible desde la carretera de “la Guarguera” (A-1604 Lanave-Boltaña) pasando por Torrolluala del Obico y también desde Las Bellostas, pasando por Montalbán. Ambas pistas están en mal estado y solo son accesibles con vehículo todoterreno. De todas formas, la manera más recomendable de disfrutar del paisaje es hacerlo a pie. Nosotros lo hicimos desde Las Bellostas, en magnífica excursión de tres horas -ida y vuelta-.

Las edificaciones de la Pardina de Albás se asientan sobre un collado, estando la ermita en la parte más alta.

La vivienda se asentó sobre uno de los planos que el collado ofrece. Se trataba de un inmueble de gran interés, lamentablemente en ruina. Tiene planta cuadrangular y grandes dimensiones. Tiene la fachada principal orientada al este, con sus dos balcones que obstinados, se resisten a caer. La portada es espectacular, con un dintel de dos piezas y al centro la clave. Tiene grabada la fecha de 1887.

Junto a la vivienda, exento, se halla el pozo, magnífico, engullido parcialmente por la vegetación.
Alrededor de la casa se sitúan los correspondientes edificios de apoyo. Además de una magnífica borda, también ruina, llamó nuestra atención las grandes dimensiones del corral. Ocupa una buena parte de la ladera que sube a la ermita. Tiene planta rectangular y muros de metro y medio de altura. 

La ermita está dedicada a San Pedro. Es un edificio del siglo XVIII de planta rectangular y cabecera de testero plano orientado al este. Un fajón segmentaba la nave en dos tramos. Nave y cabecera se cubrían con sendas bóvedas de medio cañón; subsiste en pie la de la cabecera pero no la de la nave, de la que apenas quedan los arranques. La puerta de acceso, en arco de medio punto, abre a los pies. El aparejo es de mampostería, muy irregular.


Fotografía 1; Pardina de Albás (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vivienda y en primer plano, el pozo (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Puerta de acceso, año 1887 (Cristian Laglera)
Fotografía 4; El corral (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Ermita de San Pedro (Cristian Laglera)