25/6/17

CASA DE MARCANTONI








La casa de Marcantoni es uno más de los muchos masos o viviendas aisladas que encontramos en las inmediaciones de Castigaleu. En algunos mapas, como el Iberpix, aparece citada como "las casas de Marco Antoni".
Se localiza a poniente de Castigaleu, entre campos de cultivo; es accesible por una pista de tierra de unos 4 kilómetros apta para vehículos todoterreno.
Originalmente eran dos casas (Ibarz y Marcantoni) y estaban separadas. Cuando los habitantes de casa Ibarz marcharon a Argentina a primeros del pasado siglo XX se unieron las viviendas. Actualmente ambas casas forman un solo y alargado cuerpo.
La fachada principal está orientada al sur, para de esta manera poder atrapar la luz solar más fácilmente. La cubierta, al menos en su gran mayoría, se halla derruida.
Llama la atención el gigantesco aljibe situado junto a la vivienda. Sin duda es uno de lo más grandes que he podido ver por estas tierras. Impresiona ver un aljibe tan ancho y sobre todo profundo totalmente vacío de agua.
También merece ser destacada una pequeña capilla abierta en los bajos del costado oeste de la casa. Está dedicada a Santa Valdesca y se accede mediante hermoso arco de medio punto dovelado. Después de apartar la maleza, logramos acceder a su interior. Interiormente se cubre con bóveda de cañón. Todavía conserva intacto el altar.


Fotografía 1; Llegada  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Casa Ibarz en primer plano (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Aljibe  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Vista oeste de casa Marcantoni (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Puerta de la capilla (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Interior de la capilla (Cristian Laglera)



25/5/17

PARDINA DE FANLO







Se localiza a algo más de dos kilómetros al noroeste de Ipiés. Llegaremos por medio de una pista en buen estado que tomaremos desde la iglesia de este localidad. A pie, no cuesta más de 20 minutos de agradable paseo.
Una vez llegados a nuestros destino, la pardina de Fanlo, encontramos una enorme vivienda rodeada de sus correspondientes edificios de apoyo.
La casa es conocida como "la casa nueva". Tiene tres plantas y la primera de ellas se encuentra abobedada. En el dintel de la puerta hay pintada una cruz en color blanco que protegía la casa.
Adosada por el lado oeste se encuentra la capilla. Tuve que destabicar un tercio de las piedras que cubrían la puerta de acceso para acceder a su interior. Es un edificio fechable entre los siglos XVII y XVIII, de nave única rematado en testero recto. Todavía aguanta en pie la bóveda de medio cañón que cubre la cabecera. La puerta de acceso, adintelada, abre a los pies del muro sur.
Frente a la vivienda subsisten en pie las ruinas de un par de edificios auxiliares, ambos parece que fueron dedicados a uso animal.
Parece que este lugar guarda relación directa con el desaparecido monasterio de San Andrés de Fanlo, antaño, uno de los más poderosos del todo el Alto Aragón. Todos los indicios apuntan a que este fue el lugar de su ubicación.
Ya por último, según relata José Miguel Navarro en su libro Geografía Medieval de Serrablo: "al este de las edificaciones, sobre un pequeño espolón aparecieron abundantes restos humanos sacados a la luz gracias a las sucesivas repoblaciones forestales" .
Recordemos que las pardinas en origen (generalmente) fueron pueblos en época medieval, y que una vez abandonados se retomaron como explotaciones agrícolas y ganaderas por parte de familias que vivían allí.


Fotografía 1; Pardina de Fanlo  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Puerta de acceso. Cruz pintada en el dintel  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Edificaciones de apoyo  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Exterior de la capilla  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Interior de la capilla  (Cristian Laglera)





4/5/17

CASA SUBIRANA (CASTIGALEU)







Si hay una tierra en Huesca salpicada de casas aisladas esa es Ribagorza. Por lo general son viviendas rodeadas de grandes extensiones de tierras cultivables. Todas las casas contaban con horno de pan y pozo de agua, además, están rodeadas de edificios destinados a uso animal: rediles, cuadras, corrales, gallineros... Diríase economía de subsistencia pura y dura; pequeñas explotaciones agrarias destinadas a la subsistencia familiar. 
Practicamente todas las viviendas contaban con pequeñas capillas privadas que los dueños se encargaban de mantener dignamente. La rareza era no tenerla.
Una de estas casas es casa Subirana, vivienda situada dentro del término de Castigaleu. Estamos en una zona en la que encontramos una docena de estas casas en una corta extensión de terreno. Lamentablemente la gran mayoría permanecen abandonadas en estado de irremediable ruina.
El estado de la vivienda que hoy nos ocupa (Subirana) es deplorable. Adjunto una fotografía (número 2) y de esta manera no me extenderé en la descripción del edificio. Una imagen vale más que mil palabras.
Mejor aspecto presenta el pozo, que nos recibe en la misma pista de acceso. Es un pozo magnífico, circular, muy fotogénico que sería interesante no dejarlo perder.
El tercer edificio que quiero destacar es, evidentemente, la capilla. Es un pequeño templo de nave única rematado en testero plano con orientación norte. Cubría, antes del derrumbe, con bóveda de medio cañón. La puerta de acceso, que abre a los pies, está bloqueada por los propios escobros producidos tras el derrumbe de su cubierta. 


Fotografía 1; Vista lejana del conjunto  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Casa Subirana  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Pozo  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Capilla  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Mensaje en la clave  (Cristian Laglera)




10/4/17

PARDINA DE SIERRAHÚN







Encontramos situada la pardina de Sierrahún  a unos dos kilómetros al este de Lasaosa, en tierras de la La Guarguera dentro de los límites de la comarca del Alto Gállego.
Podemos aproximarnos por una pista de tierra solo apta para vehículos todoterreno que tomaremos un kilómetro después de rebasar Lasosa en dirección a Nocito. El último tramo deberemos realizarlo a pie.
Llegar hasta la pardina no es sencillo, ya que el espeso bosque de pinos de replantación en que se halla situada hace que no sea visible hasta que estás prácticamente encima.
Una vez allí destaca un edificio situado en el interior de un pequeño recinto cerrado por un muro de piedra. Solo es accesible por su parte trasera pues el costado principal se halla cubierto de maleza. Exteriormente parece un pajar de grandes dimensiones, aunque quizá pudo cumplir otras funciones que desconozco.
Entre tanta ruina y maleza también merece ser destacada una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora de Sierrahún. Es un sencillo edificio levantado en mampostería. Tiene nave única y planta rectangular rematada en testero plano orientado al este. Sus medidas son 7.50 x 3.40 metros. Queda vestigio del arranque de la bóveda de medio cañón que cubría la cabecera. A pesar de su correcta orientación no parece demasiado antigua, quizá del siglo XVIII.
Poco más que destacar de este desconocido lugar. La pardina de Sierrahún se hunde en silencio. El paso del tiempo se encargará de borrar poco a poco cualquier rastro de presencia humana que allí hubo y solo quedará recuerdo gracias a imágenes de archivo como estás que hoy os muestro.


Fotografía 1; Pardina de Sierrahún, llegada  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Posible pajar; parte trasera  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Muro de piedra  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Capilla de Nuestra Señora de Sierrahún  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Cabecera  (Cristian Laglera)