28/8/15

ORRIT (LLEIDA)

 







A pesar de no estar situado dentro de los límites de la provincia de Huesca (por unos pocos metros) me voy a tomar la licencia de publicar un reportaje sobre el hermosísimo lugar de Orrit (Lleida). 
Se sitúa en posición dominante, a 300 metros escasos sobre el cauce del río Noguera Ribagorzana y del pueblo catalán de El Pont d´ Orrit, pueblo formado a raíz de la despoblación de Orrit.
Pertenece al término municipal de Tremp. Pascual Madoz lo documenta en el año 1845 con 12 casas y 42 habitantes. Según el propio Madoz "se producía trigo, vino de mala calidad y aceite, también tenían ovejas para lana".
Las casas eran por lo general grandes, de dos y tres alturas; se levantaron en mampostería, algunas encaladas y otras con la piedra desnuda. 
Su edificio más emblemático es su iglesia parroquial, consagrada a San Pedro. Se sitúa aislada del resto del núcleo, a unos 300 metros al oeste de las viviendas. Es un templo de origen románico, de una nave de planta rectangular, capillas laterales posteriores y cabecera semicircular. Sobre la capilla meridional se alzó la torre campanario. Destaca su ábside, de estilo lombardo, con un friso de arquillos ciegos precioso. Al interior, la nave cubre con medio cañón y la cabecera con bóveda de horno. Hace algunos años hubo algún intento de recuperación; sería una pena que un edificio de un empaque como éste se viniera abajo.
El acceso se realiza a pie por un sendero que nace desde El Pont d´ Orrit; tenemos unos 20 minutos de subida. A pesar de que la subida pueda hacer que nos lo pensemos, solo por contemplar la iglesia durante un rato, merece la pena nuestro esfuerzo. 


Fotografía 1; Orrit (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Iglesia de San Pedro (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Detalle del ábside (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Cabecera (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Núcleo urbano (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Vivienda al borde del abismo (Cristian Laglera)
Fotografía 7; Una de las casas (Cristian Laglera)





28/6/15

OLINIÁS









La Ribagorza no deja de sorprenderme, por supuesto siempre para bien. Mira que peiné bien todo territorio por el tema del libro de los despoblados, y aún así, siguen saliendo aldeas recónditas y desconocidas como la que hoy os presento. 
Este caluroso mes de Junio de 2015 he visitado con mi buen amigo Carlos Bravo Suárez la aldea o casa de Oliniás. Se trata de una vivienda solitaria situada en la falda de la sierra homónima. Para situarnos, Oliniás se sitúa a unos tres kilómetros al norte de Santaliestra. 
La excursión empieza cruzando el puente de Santaliestra, al otro lado del río Ésera. Siguiendo la pista llegaremos en unos dos kilómetros al barranco de las Traveseras, y unos metros después, cogeremos el viejo sendero que conduce a Oliniás (sin señalizar). Visitar esta aldea es muy complicado; principalmente porque la senda esta casi perdida y seguirla es casi milagroso. Aún así, después de casi dos horas de caminata, de idas y venidas, conseguimos llegar a nuestro destino. 
Lo que vemos es una magnífica vivienda de dos plantas más la falsa, con bodega en los bajos. La casa se encuentra en ruina, con la cubierta en el suelo; aún así, a primera vista, se ve perfectamente que fue una señora vivienda. A su alrededor se sitúan todos los edificios auxiliares necesarios: dos bordas, un pajar, otro pequeño edificio (quizá herrería)...
Según tengo entendido, en Santaliestra vive algún descendiente de este núcleo, aunque es un dato que tengo que confirmar.
Cerca de la casa, hacia el este, se encuentra la cueva de Oliniás, visita que tuvimos que dejar para otra ocasión ya que el calor apretaba de lo lindo y la hora también.


Fotografía 1: Oliniás (Cristian Laglera)
Fotografía 2: Llegada a la vivienda (Cristian Laglera)
Fotografía 3: Vista sur (Cristian Laglera)
Fotografía 4: Impresionante fachada (Cristian Laglera)
Fotografía 5: Ventana (Cristian Laglera)
Fotografía 6: Horno en la parte trasera (Cristian Laglera)
Fotografía 7: Con Carlos Bravo, en la era (Carlos Bravo Suárez)




21/6/15

LA CAIXIGOSA






Pequeño núcleo situado en plena sierra de Arro, a escasos 2.5 kilómetros al norte de El Pueyo de Araguás. Sus restauradas edificaciones y las escasas ruinas de sus antiguas viviendas se sitúan en medio de unos espléndidos bosques con la imponente Peña Montañesa como magnífico telón de fondo.
Buscando viejos censos y nomenclátores, encontramos que La Caixigosa en el año 1887 aparece citado con cuatro casas y 19 habitantes. Durante el pasado siglo XX mantuvo 4 casas abiertas; aunque casa Murillo quedó abandonada antes de la guerra civil ya que sus habitantes marcharon a vivir a Francia. Desgraciadamente ninguna de las cuatro viviendas permanece en pie a día de hoy.
La buena noticia es que La Caixigosa no es un pueblo muerto, mantiene actividad aunque de una manera muy diferente a la de origen. Actualmente encontramos un centro de ocio cinegético utilizado para entrenar y adiestrar perros de rastro.
A día de hoy, tan solo se conserva una borda y una pequeña iglesia en pie, edificios que fueron restaurados en el año 2002 por la propia gente que ahora se ocupa de La Caixigosa.
La borda tiene un curioso porche en uno de sus lados y una chimenea cilíndrica coronando.
La iglesia de Santa Bárbara es un pequeño edificio de una sola nave y cabecera recta con orientación sur, con la puerta de acceso situada a los pies.
En los alrededores se sitúa la ermita de Santa Engracia, levantada sobre un pronunciado tozal. Es un templo de estilo popular, de nave única y cabecera recta.
La Caixigosa fue deshabitado a mediados de los años 40 del pasado siglo. Las difíciles condiciones de vida y la falta de servicios básicos (agua corriente, electricidad, pista de acceso) hicieron muy complicada la vida en este lugar, teniendo que marchar a vivir a otros núcleos más grandes y mejor comunicados.

Fotografía 1: La Caixigosa, borda recuperada (Cristian Laglera)
Fotografía 2: Iglesia de Santa Bárbara (Cristian Laglera)
Fotografía 3: Ruinas en el bosque (Cristian Laglera)
Fotografía 4: Borda en ruina y al fondo, la Peña Montañesa (Cristian Laglera)
Fotografía 5: Ermita de Santa Engracia (Rafael Margalé)