14/12/18

EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA EN EL MUSEO DIOCESANO DE BARBASTRO-MONZÓN





Es un honor que una pequeña parte de mi trabajo del inventario de ermitas se exponga en el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón. Mi agradecimiento a Enrique Calvera y a María Puértolas, por pensar en mí. El título de la exposición es “Capillas y ermitas del Somontano”, ya que, el grueso de la exposición está dedicado a la comarca del Somontano de Barbastro. De todas formas, no toda la exposición está centrada en esta comarca, pues también  hemos incluido fotografías de diferentes ermitas de Ribagorza y Sobrarbe. Hay fotografías de edificios con culto y sin culto, de inmuebles que están en pie y de otros que están en ruina, de templos de muy variada cronología. La exposición estará hasta el día 3 de marzo. Ojalá podáis sacar un ratillo de tiempo y acercaros a verla. ¡Espero que os guste!

2/12/18

PARDINA CERCITO






El punto de partida es la carretera A-132, punto kilométrico 56, entre Villalangua y Bailo. Allí nace una corta pista de tierra que en algo menos de dos kilómetros nos conducirá hasta la pardina de Cercito, que se halla a la derecha de la misma.
Ésta es una zona en la que se localizan sin dificultad gran cantidad de pardinas: Nueveciercos, Chaz, Rompesacos, Pequera...
En su gran mayoría fueron compradas por Patrimonio Forestal del Estado, y salvo alguna excepción, su estado general es de ruina absoluta.
La pardina de Cercito consta de una vivienda y sus correspondientes edificios de apoyo.
La vivienda presenta una alargada fachada principal, arruinada, con la cubierta hundida y la maleza campando a sus anchas por su interior. En el dintel de la puerta se lee la fecha de 1899. Tenía horno y hogar en su primera planta. El investigador Adolfo Castán documentó en los años 80 una ventana con la fecha de 1870, vano que nosotros no supimos detectar (quizá ya no exista).
Alrededor de la casa se localizan los diferentes edificios auxiliares, estando situados la mayoría al norte de la vivienda.
La pardina de Cercito, como tantas otras, hoy solo sabe de soledad, ruina y olvido, pero no conviene olvidar que antaño fue un lugar lleno de vida y trabajo, mucho trabajo. Un medio de aprovechamiento de los recursos, una manera de vivir que nos parece muy lejana, pero escasamente a pasado medio siglo desde que estas pardinas comenzaron a cerrar sus puertas.


Fotografía 1; Llegada a la pardina -vivienda- (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vista desde el norte  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Año 1899  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Magnífico arco  (Cristian Laglera)

24/10/18

PELEGRÍN







Hace unos días visitamos, en compañía de mi buen amigo Blas Gonzalo, la pequeña aldeita de Pelegrín.
Se localiza en lo alto de un montículo de la orilla derecha del barranco de Morillo, a unos dos kilómetros al norte del también deshabitado lugar de La Capana. Estamos en pleno corazón de la comarca de Sobrarbe.
Pelegrín fue uno de los núcleos que antiguamente pertenecieron al municipio de Santa María de Buil. Dicho municipio desapareció en la década de los sesenta absorbido por el de Aínsa, para finalmente acabar (ya como despoblado) perteneciendo en 1981 al amplio municipio de Aínsa-Sobrarbe.
El acceso lo realizaremos desde la carretera de Bruello, con desvío a la izquierda por una pista que cruza el barranco de Sarratiás. La pista está cerrada con cadena. A pie, unos 45 minutos.
Una vez en Pelegrín encontramos una vivienda amplia, de tres plantas. Lo más destacado del conjunto es el hermoso y amplio porche situado junto a la vivienda. A destacar también la prensa de vino, el pozo, y una borda situada unos metros al norte de la casa; magnífica.
También merece mención la magnífica chimenea cilíndrica que corona la vivienda, con doble salida de humos por huecos cuadrangulares.
Los campos de cultivo se encuentran en la bajada hacía el barranco de Bruello, sin duda la tierra fue el eje de la economía de este diminuto caserío.
Las fiestas se celebraban el día 8 de diciembre, conjuntamente con el cercano lugar de Sarrato.
En su único nomenclátor del pasado siglo XX (año 1930), Pelegrín aparece documentado con una casa y tres habitantes.


Fotografía 1; Pelegrín, en todo lo alto  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vivienda   (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Magnífica chimenea   (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Pozo   (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Borda   (Cristian Laglera)


9/9/18

CASA FARRÉ (MONESMA Y CAJIGAR)






Casa Farré -o del Farré- es otra de las casas aisladas situadas dentro del amplio municipio de Monesma y Cajigar (Ribagorza). Se localiza al suroeste de Puyol y del castillo de Monesma, con acceso por una mala pista de tierra. Dicha pista tiene su inicio en el también despoblado lugar de Las Badías, en dirección sur. Antes de llegar a casa Farré pasaremos a escasos metros de casa Vigo, vivienda a la que dedicaremos un artículo en otra ocasión.
Casa Farré se halla devastada. A esto hay que sumarle que está envuelta por una densa capa de maleza selvática. Llegar hasta ella es complicado, pero se puede. Tenía dos plantas más la falsa. Se construyó con aparejo de mampostería con algunos sillares reforzando las esquinas. La cubierta era de lajas.
A su alrededor encontramos los restos de algunos edificios auxiliares, todos ellos en ruina y prácticamente inaccesibles. No hay ninguno que destaque sobre el resto.
La que sí merece mención aparte es la capilla, que está dedica a San Cristóbal. Se localiza sobre un otero al norte de la vivienda. Se construyó respetando las formas románicas, aunque no parece anterior al siglo XVII-XVIII. Durante mucho tiempo se siguió construyendo imitando modelos anteriores, y éste parece uno de los ejemplos. Tiene planta rectangular y cabecera semicircular, con un rústico ventanuco centrando el ábside. El acceso abre al sur. Su interior está sembrado de lajas de piedra de la antigua cubierta, ya derruida.


Fotografía 1; Casa Farré  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vista norte (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Capilla de San Cristóbal  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Interior  (Cristian Laglera)