Fotografía 5; Borda junto a la vivienda (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Almacén todavía en pie (Cristian Laglera)
Aquí encontrarás gran parte de los pueblos deshabitados de la provincia de Huesca
Visité por primera vez el castillo de Navascués en el año 2017, en pleno trabajo de inventariado de las ermitas y capillas de la provincia de Huesca. Navascués se localiza entre las localidades de Loscorrales y Jabarrillo, a corta distancia de Ayerbe, dentro de la comarca de la Hoya de Huesca. Es accesible por pista de tierra apta para todo tipo de vehículos.
Es importante comentar que en la Hoya de Huesca, sobre todo en la zona de La Sotonera, al referirnos a castillo, en muchas ocasiones, hablamos de una gran vivienda y sus edificios de apoyo rodeada, normalmente, de gran extensión de tierras de cultivo. Son caseríos dedicados al uso agropecuario. Podría ser equivalente a la típica pardina jacetana o, si nos vamos a tierras de Ribagorza, lo que llamamos mas (o maso). En muchas ocasiones, como es el caso del castillo que nos ocupa, poseen capilla u oratorio propio.
El castillo de Navascués aparece con 4 habitantes censados en el año 1991. Desconocemos si en los años 90 todavía estaba habitado o se trataba de gente censada que no residía en la explotación.
Vivienda y capilla son los dos elementos más importantes de este conjunto. La vivienda presenta tres plantas (o dos plantas más la falsa o buhardilla). El ladrillo es uno de los materiales predominantes, ya que todos los vanos -puertas y ventanas- están enmarcados con este material. En la planta baja se encuentra el hogar con cadiera y la cocina. Se accede a la planta superior a través de una escalera con la barandilla de madera. En la planta intermedia se localizan las alcobas. Arriba, como antes ya comentamos, está la falsa.
La capilla se halla adosada a uno de los extremos de la casa. Se accede por medio de una puerta en arco de medio punto de ladrillo. Su interior es estrecho, aunque está muy desarrollada en altura. Tiene cabecera plana y coro a los pies. Se cubre con bóveda encamonada, en la actualidad muy dañada. Estaba dedicada a la Virgen del Pilar.
En agosto de 2025 visitamos, con Laura Sopena, el núcleo de las Casas de Conques, situado entre las localidades de Sahún y Anciles, en el sector norte de la comarca de Ribagorza. La última vez que había estado en este lugar fue en junio de 2010. Eso quiere decir que hacía más de 15 años que no pisaba Conques, y tenía la necesidad de volver para comprobar cómo habían evolucionado las cosas allí, lamentablemente para mal, en estos últimos años.
Conques fue centro de colonias para niños durante el verano, actividad que, según tengo entendido, no se realiza desde el año 2005. Como podéis imaginar, al no tener actividad, el paso del tiempo comienza a notarse alarmantemente.
Aquí existió un viejo Señorío descendiente de los Bardaxí, que se emparentaron con Conques y su selva en el siglo XIV. Existen referencias documentales del señorío de Conques desde la edad media, si bien la ermita de San Esteban es el único edificio de esa época que ha llegado hasta nuestros días.
La vivienda principal debió de levantarse en la segunda mitad del siglo XIX. Tiene una clara influencia francesa con la fachada como elemento más llamativo. Consta de dos plantas y una tercera a modo de remate. Sus dos plantas se construyeron de modo simétrico, con tres puertas en arco rebajado; la tercera planta tiene una sola puerta en su parte central, similar a las de las plantas inferiores. La fachada está precedida por un porche en la planta baja y por una galería corrida en la superior. Diferentes ventanas gemelas situadas en las fachadas laterales se encargan de la iluminación del edificio.
Detrás de la casa se alza la torre. Parece que su cronología debe llevarse a los ss. XVI-XVII. Tiene cuatro pisos y planta cuadrangular. En sus paramentos se distribuyen algunas aspilleras defensivas.
Cerca de la torre y la vivienda, en medio de un verde campo, se localiza la ermita de San Esteban (s. XI). Es una ermita de nave única con cabecera semicircular orientada al este. Interiormente se cubre con bóveda de cañón reforzada por un fajón que se construyó cuando se incrementó la altura del templo. Posee coro en alto a los pies. Lo más destacado es su ábside, decorado por una serie de arcuaciones y lesenas verdaderamente hermosas. La cabecera se cubre con bóveda de cuarto de esfera. En la fachada occidental abre la puerta de acceso, en arco rebajado de ladrillo; en esta misma fachada se localiza un óculo de iluminación y, coronando, el campanario de espadaña de un solo ojo.
Abilla es el barrio más antiguo de los dos que componen el núcleo de Torre la Ribera. Insistimos en que es un caserío con muchos siglos de historia a sus espaldas, ya que se trata de una antigua población medieval, "amortada" desde tiempos inmemorables.
Todas las construcciones que encontramos en la actualidad en Abilla se hallan en ruina. Entre otros edificios tenemos el Ayuntamiento, la escuela y dos iglesias, ambas dedicadas a los santos Abdón y Senén.
La iglesia antigua data del siglo XII. De aquella época solo pervive un tramo del muro sur, con dos capillas laterales. Una de las capillas conserva restos de pinturas murales con motivos vegetales. Queda también vestigio de la torre, de época moderna. Junto a las ruinas de la iglesia se halla el cementerio, bien cuidado y conservado.
La iglesia moderna se construyó del siglo XIX. Es templo de planta rectangular encabezado por un ábside poligonal. Hasta hace unos pocos años aún conservaba en pie la cubierta. Posee dos capillas laterales en cada uno de sus lados. El acceso se realiza por los pies, mediante vano en arco de medio punto con clave en la que aparece labrada la cruz de San Juan. Sobre la puerta de ingreso se alzaba la espadaña campanario, de un solo ojo, ya derruida.
Otro edificio interesante es la escuela, que al igual que las dos iglesias, se halla en ruina. Todavía se aprecian sus grandes ventanales que seguro que le aportaban una buena cantidad de luz. Una lástima.