5/12/09

ACÍN DE GARCIPOLLERA




Acín es otro de los pueblos deshabitados que encontramos en el interior del valle de La Garcipollera.
El acceso no conlleva ninguna dificultad. Llegaremos por medio de una carreterita asfaltada que sale desde Castiello de Jaca y se adentra en el interior del valle de La Garcipollera, no hay pérdida, está bien señalizado.
El pueblo estaba dividido en dos barrios, el alto y el bajo, que estaban separados por un pequeño barranco.
En el barrio alto está ubicada su edificio más emblemático, la iglesia parroquial de San Juan Bautista (s. XII). Originalmente fue un templo de una sola nave, aunque con el paso de los siglos sufrió importantes reformas que la modificaron sustancialmente. Por ejemplo, durante el siglo XVII se le adosó una nueva nave al muro sur.
A día de hoy la parroquial es el único edificio de Acín que aguanta en pie, y la verdad... no creo que por mucho tiempo.
Acín de Garcipollera censó en el año 1900 un total de 140 habitantes, cifra que fue disminuyendo progresivamente hasta el momento de su despoblación. En 1960 (década de su abandono) ya solo lo habitaban una treintena de personas.
Finalmente, la irremediable despoblación se produjo entre los años 1960 y 1964. El motivo fue la construcción del embalse de Yesa. La causa fue que la totalidad de sus tierras fueron empleadas para la repoblación de pinos. La idea era replantar de pinos las cuencas del embalse de Yesa para evitar que el arrastre de sedimentos por las lluvias acelerase la colmatación del nuevo embalse. Total, que la construcción de un embalse situado a más de 50 kilómetros supuso la expropiación y expulsión de casi la totalidad del valle de La Garcipollera; parece difícil de creerlo, pero así fue.


Fotografía 1; Iglesia de San Juan Bautista  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Cabecera  (Cristian Laglera)


3 comentarios:

  1. Nada Cristian, solo decirte que me alegro que te vaya bien, te lo mereces.
    Me acuerdo de tí.

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    1. Muchas gracias.
      No tengo muy claro quien eres pero te lo agradezco.
      Un saludo.

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  2. Este verano pasé por allí camino de SªMª de Iguácel. Aún se conserva el Reloj de Sol (cuadrante). Reloj que como el pueblo, yace en su pared muerto, ya no da las horas, ni tiene aguja, ni números, únicamente las líneas de las horas, cuales huesos raídos por el sol, el viento y el agua. Un cordial saludo.
    eduardolavilla = restaurador de relojes de sol

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