5/1/10

VILLAMANA








Villamana es otro de los muchos despoblados que encontramos en el interior del valle de La Solana. Sus edificaciones se levantaron aprovechando una terraza por encima del barranco de la Guarga de Cájol. 
Villamana fue un lugar de dos casas, Salvador y Manuel, estamos ante el núcleo más pequeño del valle. Las dos viviendas se encuentran en ruina y comidas por la maleza, aunque una todavía conservan sus respectivas cubiertas. 
Destacan las ruinas de la iglesia de San Pedro, templo románico fechado en la segunda mitad del siglo XII. Es un templo de una sola nave de planta rectangular finalizado en ábside semicircular. Antes de su derrumbe, la nave cubría con bóveda de medio cañón y el ábside con bóveda de horno apuntada, que todavía conserva. En el muro sur hay un crismón trinitario de seis brazos con una gigantesca grieta que lo recorre de punta a punta. Las hermosísimas pinturas de su ábside fueron restauradas por Gudiol Ricard y se conservan en el Museo Diocesano de Barbastro. 
Otro edificio de gran interés que encontramos es una pajar-secadero de grandes dimensiones que también cumplía las funciones de cuadra. Desgraciadamente, en mi última visita en Mayo de 2015 confirmé el hundimiento de una buena parte de su cubierta.  
Villamana está deshabitado desde comienzos de la década de los sesenta, por aquel entonces tan solo lo habitaban una veintena de personas. Villamana fue deshabitado como consecuencia de la construcción del embalse de Jánovas, embalse que como todos sabemos finalmente jamás llegó a construirse. La política de replantación de pinos hizo que toda la gente que habitaba el valle de La Solana tuviera que abandonar sus casas y sus tierras.
Llegaremos hasta Villamana por una pista forestal que arranca en el kilómetro 68 de la carretera que enlaza Aínsa con Fiscal, en la margen izquierda del Ara. Transcurridos unos tres kilómetros hay que estar atentos a una marcada curva a la izquierda, el pueblo está allí mismo, a unos 100 metros, pero apenas se ve entre tanto pino de repoblación.

Fotografía 1; Camino de Villamana (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vivienda (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Iglesia de San Pedro, ábside (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Ruinas de la iglesia (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Crismón románico (Cristian Laglera)
Fotografía 6: Pajar secadero (Cristian Laglera)
Fotografía 7; Interior, todo ruina (Cristian Laglera)

3 comentarios:

  1. Como bien dices el aventadero es un edificio extraordinario que habla mucho de la importancia que tuvo este lugar en tiempos pasados.
    Cerca del pueblo se haya una encina gigantesca y monumental que merece la pena visitar (en una curva de la pista, antes del desvío de San Martín)

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    1. Tomo nota para mi siguiente visita, lo desconocia...

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  2. Alejandro C.30/3/16 00:16

    Maravilloso lugar.

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