13/4/16

CASA SALINAS (GÜEL)





Casa Salinas es una más de las muchas casas aisladas que componen la dispersa población de Güel. El acceso lo realizaremos por medio de una pista (asfaltada al comienzo y de tierra después) que tomaremos desde la carretera A-1605, carretera que sube paralela al río Isábena, en pleno corazón ribagorzano.
Es una casa fuerte de gran volumen, con varias aspilleras tipo buzón en su fachada. La puerta de acceso dovelada abre al norte, se accede por medio de un pasadizo abovedado de gran longitud. Penetrar al interior de la vivienda es una verdadera temeridad, parte del tejado se ha desplomado y hay serio riesgo de derrumbe. A pesar de todo merece la pena perder un rato de nuestro tiempo y al menos intentar rodearla, aunque dado su deplorable estado, los escombros y la maleza, no es tarea sencilla.
A poniente, a escasos metros de la vivienda, destaca una pequeña capilla advocada a Nuestra Señora del Carmen. La puerta de acceso se sitúa a los pies, por debajo de la espadaña campanario. La cabecera es pentagonal; todavía queda vestigio de las pinturas populares que adornaban su interior. La cubierta, que era de lajas, se encuentra derruida.
Hay que mirar dos veces para reconocer la capilla; la maleza ha engullido la espadaña campanario y gran parte de sus muros, por lo que si no accedemos a su interior no es sencillo identificarla.
Casa Salinas (a pesar de su estado), es un lugar digno de conocer y de elogiar, uno de esos lugares recónditos y desconocidos situado en lo más profundo de La Ribagorza.


Fotografía 1; Casa Salinas  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Paso abovedado  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Capilla de la vivienda  (Cristian Laglera)





1 comentario:

  1. Una vez más has tocado mi fibra sentimental. Curiosamente el día 17 de Septiembre hice el mismo recorrido que tu has hecho para llegar a Salinas, con la particularidad que yo lo hice andando desde el Soler donde dejé el coche. Seguramente por la misma pista que tu subiste. Mi destino no era Salinas, sino otra casa que había un poco más abajo que se llamaba Sierra. En su día fue comprada y derruida. Hoy una vivienda nueva con almacenes ocupa su lugar. Las tierras se ven trabajadas. Un poco más arriba de Salinas, había otra casa que se llamaba Collada. Tendría diez años cuando estuve todo un verano en casa Sierra donde he vuelto después de sesenta años. Emociones y recuerdos nebulosos asaltaron mi mente sin poder contener las lágrimas, al ver que nada de lo que yo recordaba existía.

    Un saludo, Luis

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