5/1/10

ERDAO









Bellamente aposentado sobre un cerro, bajo la vigilancia del castillo de Fantova, se encuentran las ruinas del viejo lugar de Erdao. En esta ocasión viajamos al sector central de la comarca de Ribagorza, al corazón del valle de Fantova. Hasta Erdao llegaremos por una pista de tierra de algo más de cinco kilómetros que tomaremos entre las localidades de La Puebla de Fantova y Centenera. La pista, restringida, solo es apta para vehículos todoterreno.

Su primera cita documental data del año 961. Aparece citado en el acta de consagración de la iglesia de Santa Cecilia de Fantova.

Hasta 14 casas llegó a abrir Erdao en el pasado siglo XX. Sin duda, fue uno de los pueblos importantes de la zona. Algunos de los nombres de sus casas eran: Chorchi, Ferreras, Casero, Fumanal, El Grado, Puicontó, Ruata, Rami o Nogueras. En el año 1900 todavía mantenía 123 habitantes, que menguaron hasta los 54 medio siglo después. A finales de los años sesenta el pueblo se vació.

Erdao se encuentra dividido en dos pequeños barrios: el alto y el bajo. Desplazarse por la parte alta del núcleo no es sencillo, su única calle se encuentra intransitable por culpa de la maleza y los escombros. Si decidimos subir, hay que hacerlo con mucho cuidado. Ni que decir tiene que todas las viviendas se encuentran en ruina. Merecen mención las ruinas de casa Puicontó, un edificio solariego del siglo XVII que lucha por mantenerse en pie. Al igual que el resto del caserío, casa Puicontó, conoció tiempos mejores.

En el barrio alto se localiza la iglesia románica de San Cristóbal (S. XII). Es un edificio de una sola nave encabezado por un ábside semicircular orientado al este, con puerta de acceso al sur. Tiene dos capillas laterales de ejecución posterior (s. XVI), que le aportan planta de cruz latina. Precisamente sobre la capilla norte se levantó una sobria torre campanario de un cuerpo y cuatro pisos de altura. Actualmente se halla tapizada por una suave y verdosa cortina vegetal de hiedra. Junto a la iglesia se localiza el pequeño cementerio de la localidad, inaccesible en la actualidad por culpa de la maleza, selvática, que lo engulle casi en su totalidad.

Celebraban las fiestas para la Purísima, en diciembre. Los vecinos de Erdao acudían en romería hasta la ermita de San Gregorio, junto a los del cercano lugar de Centenera.

 

Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en diciembre de 2021.


Fotografía 1; Erdao (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Llegada por la pista (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Iglesia de San Cristóbal (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Interior (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Casa Picontó (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Casa Antoni (Cristian Laglera)
Fotografía 7; Vivienda situada en la parte alta (Cristian Laglera)




4/1/10

SAQUÉS






Saqués es uno de los pueblos abandonados que encontramos en valle de Tena; se localiza junto a la carretera que enlaza las poblaciones de Biescas con Formigal, a escasos metros el embalse de Búbal.

Quedó deshabitado en el año 1969 a causa de la construcción del embalse de Búbal, bajo sus aguas se sumergieron algunas de sus casas, el antiguo hotel "Valle de Tena", la escuela y la totalidad de sus tierras de cultivo. Fuera del alcance del pantano, apenas quedaron la iglesia y cuatro de las viviendas.

Durante el pasado siglo XX Saqués mantuvo un máximo de seis casas abiertas; en su máximo nomenclátor aparece con 67 habitantes, fue en el año 1920.

Una vez en el pueblo, además de alguna vivienda a medio rehabilitar, destaca la iglesia parroquial, dedicada a San Miguel. Es una construcción de estilo popular, fue construida en el siglo XVI y restaurada hace unos cuantos años. Consta de una sola nave finalizada en cabecera recta y pequeña torre campanario adosada sobre la misma cabecera.

Estos últimos años una asociación de antiguos vecinos intentó la reabilitación parcial del pueblo mediante de un plan especial que inició su andadura urbanística con el apoyo de las Entidades locales de Piedrafita de Jaca y Biescas. El tema, no se exactamente porqué, parece que está estancado.


Fotografía 1; Saqués, vista sur (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Viviendas situadas junto a la iglesia  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Gran edificio a medio reabilitar (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Iglesia de San Miguel (Cristian Laglera)


CÁMPOL







Cámpol es otro de los pueblos deshabitados situado en el valle de río Ara, concretamente en la zona conocida como "La Solana", al oeste del pico de Santa Marina. Perteneció durante muchos años al hoy también abandonado lugar de Burgasé, actualmente pertenece al municipio de Fiscal.

El pueblo se distribuye longitudinalmente en una única calle, muy larga, allí se encuentran situadas la mayoría de sus seis de viviendas.

Cámpol está actualmente tomado por la maleza, además, la gran cantidad de escombros que encontramos desperdigados por las calles hacen muy complicado la movilidad, pero aun así, merece la pena dedicar un rato de nuestro tiempo a pasear por el núcleo. Fue un pueblo agrícola y ganadero, se cultivaba principalmente trigo, avena, patatas y verduras, aunque todo en poca cantidad.

Todavía brilla con luz propia la iglesia de Santa Marina. Está construida en la parte más alta y bella del pueblo; desde allí disfrutaremos de unas inmejorables vistas de todo el valle. Es un templo de una nave dividida en tres tramos con cabecera recta y dos capillas laterales a cada lado. Interiormente se cubrió con bóveda de cañón con lunetos.

Las fiestas se celebraban por todo lo alto el día 8 de septiembre, para la Natividad de la Santísima Virgen.

Llegaremos hasta Cámpol por la carretera de enlaza las poblaciones de Boltaña con Fiscal. Deberemos tomar el desvío a "San Martín de la Solana" entre los puntos kilométricos 453 y 454 de la carretera N-260.


Fotografía 1; Cámpol, vista lejana (Marina González)
Fotografía 2; Escuela (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Vivienda engullida por la maleza (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Iglesia de Santa Marina (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Cabecera (Cristian Laglera)



SAGARILLO






Las ruinas del viejo pueblo de Sagarillo se localizan a 581 metros de altitud junto al lecho del río Flumen y el barranco de San Martín, con el Salto de Roldán como magnífico telón de fondo. Es accesible por pistas de tierra que parten desde Apiés y San Julián de Banzo. Evidentemente, como seguro habrán deducido, estamos en la comarca de la Hoya de Huesca.

Su primera mención data del año 1123. Se trata de un documento de colección diplomática de Fanlo en el que se cita “la Aljama de Sagarillo”. Agrupó 12 fuegos en 1495. Su número de casas llegó ya muy menguado al siglo XX, ya sólo mantenía tres hogares abiertos. El pueblo se vació a mediados de los años 40 del pasado siglo XX; por aquel entonces ya sólo mantenía 7 habitantes censados.

Los nombres de las casas eran: Lino, Osoro y Lanuza. Actualmente subsisten a duras penas en pie el esqueleto de una de ellas, de dos plantas, totalmente engullido por una densa capa de maleza. De las otras dos viviendas apenas quedan algunos muros desafiando la ley de la gravedad.

Su iglesia románica (s. XIII), de la que desconocemos su advocación, está ubicada sobre una pequeña meseta rocosa. Se aprecia su planta rectangular y su cabecera de testero plano, muy similar a la de Barluenga, con puerta en arco de medio punto decorada con puntas de diamante. Alfombran el suelo una buena cantidad de sillares de arenisca de buena factura que otrora, formaron parte de la iglesia.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en febrero de 2020.



Fotografía 1; Sagarillo y el Salto de Roldán (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Casa Osoro  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Ruinas de la iglesia (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Puerta de acceso  (Cristian Laglera)



PUY DE CINCA










Puy de Cinca, situado en la linde de Ribagorza y Sobrarbe, fue uno de los pueblos afectados por la construcción del embalse de El Grado. Ninguna de sus edificaciones quedó anegada bajo las aguas del pantano, pero sí quedaron inundadas la totalidad de sus tierras de cultivo, motor sobre el que pivotaba la economía del pueblo. La despoblación de Puy de Cinca se produjo a mediados de los años 60.

Alcanzó su techo poblacional a finales del siglo XIX, con un total de 216 habitantes. En el año 1920 todavía mantenía 167 residentes. Llegó a tener cerca de treinta casas abiertas, algunos de sus nombres eran: Plana, Blanco, Latorre, El Rey, Olivar, Trillo, Vidal, El Pon o Vidaller.

Durante los siglos XVI y XVII fue uno de los pueblos más importantes de la zona. Económicamente tampoco le iban mal las cosas, incluso hubo dinero para reformar ampliamente la iglesia, así como para construir varias ermitas en las inmediaciones del núcleo.

La iglesia fue dedicada a San Esteban. Era un edificio de origen románico, originalmente gestado como templo de nave única con cabecera semicircular orientada al este. Posteriormente se construyeron dos nuevas naves, una a cada lado de la central, y se levantó la torre campanario. Varios siglos después de haberse erigido, en enero de 2015, su torre campanario, ya muy dañada, se desplomaba sobre la nave de la iglesia, produciendo la destrucción total del edificio. El 7 de abril del año 2017 le dedicamos un amplio reportaje en este mismo medio, titulado “Puy de Cinca, dos años del hundimiento de su parroquia”.

De entre las viviendas destacaban las casas Plana y Vidal. Ambas contaban con capilla particular en sus bajos, la primera dedicada a La Virgen del Pilar y la segunda a San Roque. Actualmente ambas viviendas son irreconocibles, ya que han quedado reducidas a un amasijo de escombros.

Otra señal de la importancia, antaño, de Puy de Cinca, es que contaba con cuatro ermitas dentro de su término: San Martín, San Pedro, Santa Águeda y la Virgen del Romeral.

Arquitectónicamente hablando la ermita del Romeral es la más importante de las cuatro. Es un edificio románico, fechable en el siglo XII. Presenta nave única, dos capillas laterales y cabecera semicircular orientada al este. También eran muy queridas por las gentes del pueblo las ermitas de San Pedro y Santa Águeda, edificios "modernos" fechables entre los siglos XVII y XVIII. Ambos son templos de planta rectangular, con cabecera de testero plano y puerta de acceso a los pies. El estado de las dos, en la actualidad, deja mucho que desear.

El 8 de septiembre se celebraba la fiesta grande, en honor a la Virgen del Romeral. El 5 de febrero se celebraba Santa Águeda, con hoguera y baile en la ermita de la santa. También había romería a San Martín, conjuntamente con los vecinos de La Aldea, Grustán, Secastilla, Lapenilla, Clamosa, Pano y Panillo. A la ermita de San Martín todavía se acude el domingo de Pentecostés, romería a la que por cierto, hemos tenido el placer de asistir en un par de ocasiones.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (marzo de 2021).



Fotografía 1; Puy de Cinca (Marina González)
Fotografía 2; Casco urbano  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Casa Trillo  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Casa Vidaller  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Iglesia de San Esteban  (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Ermita del Romeral (Cristian Laglera)
Fotografía 7; Ermita de San Pedro  (Cristian Laglera)
Fotografía 8; Ermita de Santa Águeda (Francisco Martí)