29/9/10

JÁNOVAS







Sin ningún género de dudas Jánoas es uno de los pueblos deshabitados sobre los que más se ha escrito dentro de la provincia de Huesca. Sobre su abandono tenemos que remontarnos a la década de los cincuenta; el motivo fue la construcción de un enorme pantano proyectado con la idea de producir electricidad. El Estado obligó a la empresa concesionaria Iberduero (hoy Iberdrola) a destinar parte del agua del pantano a los regadíos de la comarca de Monegros y esta decisión no gustó a la eléctrica porque reducía sus expectativas de beneficios. Sin embargo, finalmente aceptaron ya que era la única manera de contar con fondos públicos para la construcción del pantano. 
A principios de la década de 1960 se iniciaron las expropiaciones y unos años después, ante la negativa de algunos vecinos a marcharse la empresa empezó a dinamitar las casas vacías de los vecinos que lo iban abandonando como medida de presión para los habitantes que todavía residían en Jánovas. La voladura de las viviendas y el posterior cierre de la escuela hizo imposible seguir viviendo en Jánovas.  
Capítulo aparte merecen Emilio Garcés y Francisca Castillo, los últimos habitantes de Jánovas. Todo un ejemplo de tenacidad y lucha, además de dignidad. Este matrimonio simbolizó la resistencia aguantando todo tipo de penurias y vejaciones durante muchos años, resistiendo hasta el 20 de Enero de 1.984

Jánovas fue un pueblo grande, al menos si lo comparamos con los pueblos del valle de La Solana y Ribera del Ara. En el año 1900 tenía más de 200 habitantes repartidos en sus más de 30 casas; anteriormente, Madoz le adjudicó un total de 35. Jánovas fue mayormente fue un pueblo agrícola y ganadero, tenían buen ganado lanar y vacuno. Contaban con un molino harinero que proporcionaba también la distribución eléctrica desde la central al pueblo y a al mesón de Frechín, que estaba situado en el camino de tierra que desde la carretera nacional desciende hasta el río Ara. De entre todos sus edificios destacaba (y destaca) su iglesia parroquial, fue construida bajo la advocación de San Miguel en el siglo XVI. Consta de una sola nave finalizada en cabecera recta con torre de tres cuerpos adosada al este. La portada original de esta iglesia fue trasladada a Fiscal para protegerla de la más que irremediable ruina a la que estaba condenada.


Fotografía 1, Jánovas desde la carretera (Marina González)
Fotografía 2; Calle principal (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Viviendas (Marina González)
Fotografía 4; Iglesia de San Miguel (Cristian Laglera)  
Fotografía 5; Portalada de la iglesia de Jánovas, hoy situada en Fiscal (Cristian Laglera)