15/5/11

BERGOSA







Bergosa es uno de los pueblos deshabitados situados en el valle de La Garcipollera (Jacetania). Permanece deshabitado desde el año 1966, momento en que cerró para siempre la última de sus puertas. 
Desde Bergosa disfrutaremos de unas espectaculares vistas de Castiello de Jaca hacía un lado y de Jaca y la Peña Oroel hacia el otro; a pesar de su lamentable estado actual no cabe duda de que debió de ser un pueblo precioso.
Los propietarios de las casas parecen empeñados en evitar el olvido definitivo del núcleo: han marcado todas las casas con sus respectivos nombres, desescombrado la iglesia y recuperado un pequeño pajar sito en la parte baja del pueblo. Se reunen todos los años para el día de la fiesta local (San Saturnino) el día 29 de noviembre; lo llevan haciendo así desde el año 1998.
Bergosa fue un lugar de 9 casas, al menos esas fueron las que mantuvo abiertas durante el pasado siglo XX. En el nomenclátor del año 1900 todavía aparecen 60 vecinos censados.
Entre tanta ruina, llamará nuestra atención la iglesia parroquial de San Saturnino. Es una construcción románica, algunos expertos la datan en el último tercio del siglo XI. La iglesia sufrió gran cantidad de remodelaciones, especialmente en el siglo XVII. Es un templo orientado, de una sola nave rematada en ábside de tambor; las capillas laterales y la torre son fruto de las reformas posteriores.
Llegaremos hasta Bergosa por una pista restringida que nace en el arranque de la carretera que se adentra en las profundidades del valle de La Garcipollera, pista solo apta para vehículos todoterreno.
Otra opción es un bellísimo sendero PR que cogeremos desde el puente de Torrijos, en la carretera N-330. El empinado sendero transcurre por un espeso bosque de pinos que en algo menos de una hora nos conducirá sin pérdida en Bergosa.  


Fotografía 1; Vista aérea (Fernando Rivero)
Fotografía 2; Parroquial de San Saturnino (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Cabecera (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Borda en ruina  (Cristian Laglera)