29/12/17

PARDINA DEL SEÑOR







Encontramos la Pardina del Señor a unos tres kilómetros a poniente de la localidad de Fanlo (Sobrarbe). Llegaremos por un bellísimo sendero señalizado (GR 15) que tomaremos desde la carretera que enlaza Sarvisé con Fanlo, aproximadamente un kilómetro antes de llegar a esta última localidad. Desde la carretera hasta la Pardina del Señor tenemos aproximadamente una hora.
Dicho sendero tiene la peculiaridad de contar con una gran diversidad de tipos de árboles: pinos, abedules, chopos... siendo especialmente llamativo recorrerlo en otoño, por la gran variedad de colores que podremos disfrutar.
Una vez llegados a nuestro destino encontramos una enorme vivienda de tres plantas y dos puertas de acceso. Lamentablemente tiene la cubierta hundida, lo cual no es obstáculo para poder ver la grandeza -en todos los sentidos- de la casa.
Junto a la vivienda se sitúan un par de edificios de apoyo. Uno de ellos tiene apariencia de establo y al igual que la casa tiene grandes dimensiones, aunque evidentemente, no levanta tanto.
Justo enfrente de la casa se localiza la fuente, y aislada a unos 50 metros al norte la arruinada (aunque interesante) ermita.
Se trata de un edificio de origen románico. Tiene planta rectangular encabezada por ábside semicircular orientado al este. Se mantiene íntegro el muro norte y una buena parte del ábside. También se conservan algunos fragmentos de la zona de los pies.
La conclusión es que la visita a esta pardina resulta de máximo interés, tanto por la vivienda y la ermita como por el magnífico bosque donde se sitúan. Por cierto, si decidimos continuar el sendero acabaremos en la localidad de Buesa.


Fotografía 1; Pardina del Señor; vivienda  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Fachada sur  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Ábside románico  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Interior de la ermita  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Fuente  (Cristian Laglera)





1 comentario:

  1. Impresionante Huesca que nunca agota esos lugares de ruinas habitados, porque aún late la vida en cada rincón que nos enseñas. Allí donde llegas, el desencanto desaparece. Gracias por sacar a la luz cada uno de estos preciosos enclaves. Enhorabuena. Un saludo.

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