10/6/12

LATORRE






Latorre es uno de los pequeños núcleos que incorporaba el desaparecido término de Pallaruelo de Monclús. Sus edificaciones se reparten sobre un altiplano en las faldas de la sierra de Campanué, muy cerca del también despoblado lugar de Lavilla. Como seguro que muchos habrán deducido, una vez más, vamos a viajar a la inabarcable y siempre fascinante comarca de Sobrarbe.

Se trata de un lugar de escasas referencias históricas. En 1873 tenía 6 viviendas. Sabemos que durante la primera mitad del pasado siglo ya solo mantenía cuatro casas abiertas. Sus nombres eran: Matías, Tozalet, Marco y Pueyo. Aparece con 37 habitantes en el año 1900, cifra que disminuye hasta los 35 medio siglo después. En el nomenclátor de 1970 ya solo conservaba 8 habitantes. Poco después, mediados de los años setenta, Latorre escribía la última página de su historia.

Paseando por el núcleo observamos grandes viviendas construidas en mampostería, con tejados de piedra de losa bien ejecutados que aguantan dignamente en pie a pesar de llevar casi 50 años abandonados. Sus viviendas reposan sobre solares con aparente desorden distributivo. En nuestra última visita, realizada hace unas pocas semanas, pudimos acceder a una de las viviendas por elegante puerta en arco rebajado. Contaba con bajos abovedados preparados para la vida animal. Las alcobas, la cocina y el resto de dependencias se situaban en las plantas superiores. Alrededor de las viviendas se distribuyen sus correspondientes edificaciones auxiliares. Destacar también las amplias y bien delimitadas eras, cada una acompañada de una magnífica borda. Arquitectura rural de muchos quilates.

Latorre no contaba con iglesia, hecho sin duda curioso, pero si con una pequeña ermita dedicada a San Cristóbal situada a unos dos kilómetros al noreste del pueblo, camino de la diminuta aldea de La Xantigosa. Es un edificio de pequeñas dimensiones de hechura sencilla. Posee planta rectangular y cabecera recta orientada al este. La puerta de acceso, adintelada, centra el muro occidental. De la iluminación se encargaba un vano situado al sur y otro abierto al oeste, junto a la puerta. Interiormente se cubría con bóveda de cañón y exteriormente con gruesas lajas a dos aguas. El aparejo es de mampostería revocada. Pensamos que su cronología no debe llevarse más allá del siglo XVIII.

La vida es este lugar era dura, muy dura. Evidentemente carecían de todos los servicios básicos elementales: luz eléctrica, médico o escuela. Economía de subsistencia en toda la regla.

Las fiestas se celebraban para la Candelera, el día 2 de febrero.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (noviembre de 2020).



Fotografía 1; Latorre  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Una de las viviendas  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Edificio de apoyo  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Pequeña borda en ruina  (Cristian Laglera)



27/5/12

CENARBE





Hoy viajaremos hasta el sector norte de La Jacetania para hablar de un pueblo llamado Cenarbe. Se construyó sobre un llano a los pies del monte Vacún, con acceso por una pista forestal restringida que tiene su inicio en las inmediaciones de Villanúa.

Estamos, posiblemente, ante uno de los pueblos más antiguos habitados del todo el Pirineo. Aparece citado en varios documentos de época medieval; el primero de ellos pertenece al cartulario de San Juan de la Peña y data del año 989.

Fue un pueblo agrícola y ganadero. Durante el pasado siglo XX llegó a abrir 20 casas, alcanzando su techo poblacional en el año 1910, cuando contaba con 197 habitantes. Estos son algunos de los nombres de sus casas: Esteban, Manuel, Ladomega, Sastre, Escolano, Sánchez, Piquero, Claudio, Mingué, Zenón…

A pesar de ser un pueblo de cierta entidad, al menos en cuanto a número de habitantes respecta, carecía de algunos servicios básicos elementales. No disponía de médico. Tampoco tenía bar ni tienda, aunque en la trastienda de casa Sánchez vendían algunos productos esenciales como arroz o aceite.

El aspecto que presenta actualmente Cenarbe es desolador. La totalidad de sus edificaciones (a excepción de la iglesia) fueron dinamitadas para evitar problemas con el ganado. De esta manera se querían evitar posibles reivindicaciones posteriores a los vecinos con respecto a sus propiedades.

Como hemos comentado antes la iglesia de San Pedro Apóstol es el único edificio que se mantiene en pie. Se trata de una iglesia de origen románico, aunque sufrió importantes reformas durante los siglos XVII y XVIII. La parte románica que todavía conserva es el presbiterio y el ábside, que se cubren con bóveda de cañón y horno respectivamente. La torre campanario aguanta todavía en pie, aunque da la impresión de que no le queda mucho tiempo, pues tiene varias heridas mortales. Veremos si consigue sobrevivir a este invierno de 2019.



Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (febrero 2019).


Fotografía 1; Iglesia de San Pedro Apóstol (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Cabecera (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Fuente de Cenarbe  (Cristian Laglera)



20/5/12

SAN FELICES DE LA SOLANA








Una semana más vamos a desplazarnos hasta tierras sobrarbenses para hablar de uno de los pueblos situados en el valle de La Solana. Nuestro núcleo protagonista es San Felices de La Solana, pequeño despoblado situado entre las poblaciones de Cámpol y Gere (pueblos que fueron nº 66). Sus edificaciones se levantan sobre suave una loma enmarcada por los barrancos de La Espuña y Lisa, al sur de la sierra de Bolave.

La manera más sencilla de llegar a San Felices es por una pista que nace en la ribera del Ara en dirección a Yeba. Poco antes de la subida al despoblado de Cámpol, nace una pista a nuestra izquierda que, en poco más de un kilómetro, arribará en San Felices. Es una pista mala, que hasta hace unos pocos años podía transitarse con vehículo todoterreno. Actualmente, la mejor opción es hacerlo a pie, pues la pista se encuentra destrozada.

Sabemos que en el año 1495 tenía dos casas abiertas. Durante la primera mitad del siglo XX fueron tres las viviendas con población. Las tres estaban alineadas en la única calle del pueblo. Sus nombres eran: López, Salas y Cruz. En su máximo nomenclátor del pasado siglo aparece documentado con 33 habitantes (año 1910). El pueblo quedó deshabitado en los años 60, al igual que el resto de núcleos del valle. El proyecto de construcción del embalse de Jánovas, que finalmente no se llevó a cabo, supuso el abandono de alrededor de 1500 personas que habitaban los diferentes pueblos de La Solana.

Las viviendas de San Felices muestran sobriedad y elegancia a partes iguales. Hermosas portadas de medio punto, chimeneas cilíndricas y tejados de losa del país. No queremos olvidarnos, es de justicia, de un par de bordas situadas en la parte alta del núcleo, magníficamente acabadas. Pasear por San Felices fue y sigue siendo una delicia.

La iglesia se dedicó a San Mamés. Es un templo de origen románico, que sufrió importantes transformaciones en siglos posteriores. Lo más destacado fue la “transformación” de su ábside semicircular en cabecera de testero plano, para, de esta manera, adecuarla a los gustos litúrgicos de la época. En nuestra última visita varias vacas dormían plácidamente en su interior. Poseía un interesante crismón trinitario de seis brazos que, en los años noventa, fue depositado en la iglesia parroquial de la localidad de Planillo.

San Felices carecía de todos los servicios básicos de primer orden. Ni siquiera tenía escuela. Los niños de San Felices tenían que desplazarse diariamente hasta la escuela de Cámpol (40 minutos de empinada subida) para acudir a clase.

Celebraban sus fiestas el día 12 de octubre, para La Virgen del Pilar. 


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en julio de 2021.


Fotografía 1; San Felices (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Llegada al núcleo (Marina González)
Fotografía 3; Iglesia de San Mamés (Marina González)
Fotografía 4; Cabecera (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Calle principal (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Borda y gato (Cristian Laglera)



13/5/12

CASTROCIT






El punto de partida hoy es la carretera A-1605 que desde Graus y pasando por Capella y Serraduy sube paralela al río Isábena en dirección a Bonansa. Entre los kilómetros 38 y 39 de esta vía se encuentra la pequeña localidad de Las Herrerías. Allí desviaremos en dirección a Calvera, y trascurridos tres kilómetros, poco antes de llegar, parte a la derecha una pista señalizada (y restringida) en dirección a Castrocit.

Se trata de un pequeño núcleo despoblado a finales de la década de los setenta del pasado siglo. Sabemos que perteneció a Obarra desde finales del siglo X. Su existencia aparece ligada a Morens y Calvera en algunos documentos medievales, poblaciones a las que estuvo unido en lo civil y también en lo eclesiástico. Su primera cita documental data del año 990.

En el fogaje del año 1543 Castrocit aparece citado con cuatro fuegos; durante el siglo XX alcanzó un máximo de seis. Los nombres de las casas eran: Ariño, Capdevila, Farrero, Marco, Gabarrero y Santorenso. En el año 1920 todavía mantenía medio centenar de habitantes.

Sus edificaciones se distribuyen en dos barrios, aunque la mayoría de las viviendas se localizan en el más alto. Únicamente una vivienda presenta buen aspecto, y nos da la sensación de que todavía es usada esporádicamente. En nuestra última visita, año 2016, alguien se había tomado la molestia de desmalezar algunas zonas del pueblo, pues en una visita que realizamos anteriormente tuvimos muchos problemas para desplazarnos, pues la maleza había conquistado una buena parte del núcleo.

En la parte más alta del pueblo se localiza la iglesia de San Cristóbal, sin lugar a dudas, el edificio más emblemático de Castrocit. Se encuentra protegida por un peñasco donde probablemente hubo un antiguo castillo del que ya no queda vestigio alguno.

Es un templo de nave única cubierto con bóveda de cañón y cabecera semicircular orientada al este.  Tiene una capilla lateral de cronología posterior abierta al sur. Antiguamente había una segunda capilla lateral en su lado norte que aportaba al edificio planta de cruz latina, pero en algún momento que desconocemos la capilla se cegó. Presenta coro en alto a los pies, al que se accede por una escalera de piedra. Una talla barroca, procedente de este templo, se conserva en la iglesia de San Andrés de Calvera.

Otro edificio que no quisiéramos pasar por alto es la ermita de Santa María, popularmente conocida como “la ermita de la cuadra”. Se localiza muy cerca del camino que hemos tenido que recorrer para llegar a Castrocit, viniendo, tal y como lo hemos detallado antes, desde Calvera. La historia de este templo es bastante curiosa, ya que parece que en un principio fue concebido como basílica de tres naves y tres ábsides, aunque solo llegó a finalizarse la nave norte con su ábside. Lo más destacado de la ermita es su cilindro absidal, con un hermoso friso de arquillos ciegos lombardos del que lamentablemente solo conserva íntegros dos de ellos. Centra el ábside un ventanal de arco de medio punto monolítico.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (diciembre 2018).


Fotografía 1; Una de las viviendas (Cristian Laglera)
Fotografía 2, Iglesia de San Cristóbal  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Cabecera  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Ermita de Santa María de la Cuadra (Cristian Laglera)



6/5/12

GABARRET








Esta semana nos ocuparemos del despoblado de Gabarret, otro de los núcleos deshabitados situados en la zona oriental de Ribagorza. En esta ocasión el punto de partida será la localidad de Pont de Suert, lugar donde tomaremos la carreterita que se dirige al núcleo de Cirés. Poco antes de llegar a este último pueblo cogeremos una pista de tierra a nuestra derecha (1.5 Km) que nos conducirá hasta el despoblado protagonista.

Estamos ante las ruinas de un pueblo milenario, cuya primera cita documental nos traslada hasta el año 1053. Gabarret fue siempre un pueblo pequeño, que históricamente osciló entre las 3 y las 5 casas abiertas. En el nomenclátor del año 1920 aparece citado con 23 habitantes (3 casas). Nosotros, hasta el momento, solo hemos podido conseguir los nombres de dos de ellas: Ramón y Jormalla.

Nada más llegar comprobamos que el pueblo se encuentra devastado. La primera impresión que da es la de haber sufrido un bombardeo. Aún así, Gabarret aún nos ofrece algunos elementos de interés que no pasaron inadvertidos a nuestra cámara. Presenta viviendas amplias, de dos y tres alturas, con cubiertas de teja de llamativo color rojizo. A su lado se reparten los correspondientes edificios de apoyo. Destacaremos la fuente-abrevadero, con fecha de 1881.

La iglesia de sitúa en el centro del entramado urbano. Se dedicó a San Pedro Apóstol. Es un templo del siglo XIII, que sigue pautas románicas: nave única y rectangular, capillas laterales, amplio presbiterio y cabecera semicircular orientada al este. En 2017 (fecha de nuestra última visita) solo aguantaba en pie –a duras penas– uno de los ojitos de su campanario de espadaña.

No muy lejos del pueblo perviven las ruinas de una ermita románica dedicada a San Saturnino. Son tan escasos sus vestigios que nos costó bastante localizarlos. En cualquier caso, pudimos añadirla al trabajo de inventariado de ermitas que realizamos entre los años 2013 y 2021.

 

Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en enero de 2022.



Fotografía 1; Llegada a Gabarret (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vivienda (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Iglesia de San Pedro (Marina González)
Fotografía 4; Espadaña (Marina González)
Fotografía 5; Fuente-abrevadero, año 1881 (Marina González)
Fotografía 6; Plumilla de la iglesia de Gabarret (Fernando Alvira)