15/7/12

OTAL









Encontramos el bellísimo pueblo de Otal a 1465 metros de altitud, en Sobrepuerto, situado entre los picos Erata y Pelopín, en medio de un paisaje difícilmente mejorable. Estamos ante uno de esos lugares que hay que visitar sí o sí, uno de esos lugares que quedan grabados en la retina del visitante durante mucho tiempo.

Llegó a tener un máximo de 14 casas, censando 99 habitantes en el año 1900. La mayoría de sus viviendas están en ruina o se están desmoronando lentamente, aun así destaca entre todas ellas casa o Royo. Es una impresionante casona de tres plantas que todavía es perfectamente visitable, merece la pena penetrar a su interior ahora que todavía es posible.

También merecen mención las hermosas bordas, pajares y yerberos, la mayoría de ellos bastante bien conservados a día de hoy.

Pero si hay un edificio emblemático dentro del pueblo es la iglesia románica de San Miguel, su origen se remonta posiblemente al siglo XI, aunque a partir del siglo XIII sufrió importantes reformas. En un principio fue un edificio de una sola nave acabado en un ábside semicircular. Posteriormente se le añadió al sur otra nave y al Norte se le abrieron las dos capillas laterales y la sacristía. En mi opinión, lo más destacable y bello de la iglesia es su ábside, tiene 9 arquillos ciegos preciosos, hermosas lesenas y friso de baquetones estilo “Serrables”. 

Las fiestas patronales se celebraban el día 31 de Agosto, para San Ramón, las fiestas pequeñas eran el día 12 de Enero. 

En lo alto del pico Erata se sitúa la ermita de San Benito, los vecinos de Otal acudían en romería todos los 11 de Julio. La ermita fue restaurada hace unos años por la Asociación Erata de Biescas, es de agradecer que todavía haya gente con la sensibilidad suficiente para preocuparse por causas tan nobles como estas.

Para llegar hasta Otal tenemos varias opciones, todas ellas bellísimas, y todas a pie. Nosotros subimos desde el túnel de Cotefablo, nos costó algo más de dos horas por un sendero bien señalizado.


Fotografía 1; Otal desde Erata  (José Miguel Navarro)
Fotografía 2; Iglesia de San Miguel  (Carlos Gil)
Fotografía 3; Ábside románico  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Casa Francho  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Casa O Royo  (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Precioso pozo  (Cristian Laglera)
Fotografía 7; Ermita de San Benito  (José Miguel Navarro)



1/7/12

GERE








Gere es uno de los núcleos que encontramos en el interior del valle de La Solana; fue deshabitado a comienzos de los años sesenta como consecuencia de la disparatada política de repoblación de pinos que sufrió todo el valle. En teoría eran los “daños colaterales” de la construcción de la faraónica obra que iba a ser el embalse de Jánovas, que como todos sabemos a estas alturas, quedó finalmente en un proyecto fallido.

El núcleo que hoy nos ocupa aparece documentado desde el año 1250. En 1646 abría 6 hogares. Alcanzó un máximo documentado de 9 casas.

Se encuentra ubicado a media ladera sobre el barranco de La Lata, a medio camino de las localidades de Giral y Burgasé. Es accesible por una larga pista de tierra que parte desde la ribera del Ara. Esta pista es la que vertebra, en gran parte, el interior del valle, ya que desde ella se accede a una buena parte de todos sus núcleos.

Las viviendas se distribuyen de manera irregular, situándose la mayoría en la calle de la Fuente. Un total de cinco casas abrió durante el pasado siglo XX. Sus nombres eran: Capablo, Viturián, Cucharero, Jalle y Pepa. Está última vivienda -Pepa-, era coloquialmente conocida como casa Cucharero, pues antiguamente sus dueños fabricaban cucharas hechas con madera de boj. Casa Cucharero tenía un dintel, ya expoliado, en el cual ponía “ARMAS DE LOS ALLUE FRANC DE ALLUE ME FECIT EN ASISTENCIA DE GERONIMO DE ALLUE Y SIMON ALLUE. AÑO 1680. Por su parte casa Capablo era la de mayor envergadura. En el dintel de una de sus ventanas aparece el año 1756. Poseía una capilla de planta rectangular techada con bóveda de lunetos.

A pesar de los años de abandono y del derrumbe de su cubierta todavía brilla con luz propia la iglesia de San Saturnino. Presenta nave única y cabecera semicircular orientada al este, con puerta de acceso al sur. Del templo original (s. XII), solo queda algún tramo de la nave y el ábside. Las capillas laterales se añadieron en el XVII y la torre en el XIX, que aprovecha entre sus paramentos la antigua espadaña románica.

Gere tuvo censos que rondaron el medio centenar de habitantes. Un total de 53 personas aparecen registradas en el año 1920. No mantiene censo oficial desde los años sesenta.

No podemos finalizar sin citar su magnífico molino. Está situado entre el barranco de la Lata y San Felices. Estuvo en uso hasta finales de los años veinte.

Artículo publicado en El cruzado Aragonés (junio de 2020)



Fotografía 1; Gere  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Calle principal  (Marina González)
Fotografía 3; Vivienda (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Iglesia de San Saturnino (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Cabecera  (Cristian Laglera)



24/6/12

LAVILLA







Lavilla (o La Villa) es otro de los núcleos deshabitados que componían la población de Pallaruelo de Monclús. Se localiza en la parte occidental de la sierra de Campanué, a un kilómetro escaso del hoy también deshabitado lugar de Latorre.

A pesar de ser la aldea más importante de Pallaruelo, durante el pasado siglo XX no sobrepasó las tres casas. Eran viviendas modestas, pero de buenas dimensiones. A pesar del estado de ruina de todo el caserío todavía encontramos alguno elementos de interés.

La iglesia de Santa María es el edificio más destacado del núcleo. Tiene claros orígenes románicos, aunque sufrió gran cantidad de reformas posteriores. Es un templo de una sola nave orientada al este rematada en ábside semicircular. Contaba cuatro capillas laterales, dos a dos, y sacristía pegada al lado norte del ábside, fruto de las reformas posteriores. La torre campanario solo conserva su lienzo norte en pie; como consecuencia de los derrumbes, el acceso al interior del templo no resulta nada sencillo. 

Muy cerca de la parroquial se conservan los vestigios de una antigua torre fortaleza de posible origen romano.

Para llegar hasta Lavilla tenemos dos opciones. Ambas son pistas de tierra, solo transitables con vehículo todoterreno que tomaremos bien Formigales o bien desde Troncedo, mejor desde esta última población.


Fotografía 1; Lavilla  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Iglesia de Santa María  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Cabecera (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Casa engullida por la maleza  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Otra de las viviendas (Cristian Laglera)



17/6/12

BESCÓS DE GUARGA








El título de esta sección (pueblos que fueron) nos viene como anillo al dedo como introducción a la descripción del despoblado protagonista de esta semana. Y es que Bescós de Guarga fue, pero ya no es. Poco reconocible quedaba de este viejo pueblo en nuestra última visita, que data del 2012, así que imaginamos que las cosas no serán mucho mejor en estos momentos.

Bescós de Guarga (antiguo Bescós de Serrablo) es uno de los pueblos vacíos que localizamos en las inmediaciones de la carretera de La Guarguera. Está situado en lo alto de un peñasco, en posición defensiva y vigilante, muy cerca del también despoblado lugar de Villacampa (pueblos que fueron nº 30). Llegaremos a Bescós por una pista de tierra, apta para vehículos todoterreno, que tomaremos desde el Molino de Escartín.

Aparece con un solo fuego en el año 1488, que se incrementan hasta los cinco en 1646. Durante el pasado siglo XX abrió tres hogares; sus nombres eran: Castán, Mairal y Grasa. En el año 1920 censaba 18 habitantes. Solo dos décadas después, Bescós quedó definitivamente deshabitado.

Tuvo ayuntamiento propio desde el año 1834, agregándose al de Secorún en 1845. Una vez despoblados Bescós y Secorún la capitalidad pasó a Laguarta. Estamos ante el primer pueblo que se abandonó de La Guarguera. Esto explica, al menos en parte, porque es el núcleo peor conservado de la zona (con permiso de Fenillosa).

Poco, muy poco queda hoy de Bescós de Guarga. Las viviendas parecen fantasmas heridos de muerte que luchan por mantenerse en pie. En pocos años la maleza borrara todo rastro de presencia humana.

Nos costó reconocer la iglesia de La Inmaculada. Es un edificio de planta rectangular rematado en cabecera recta. Poseía puerta de acceso en arco de medio punto, sacristía y espadaña de un solo ojo a los pies. Es un edificio de cronología moderna, que pensamos que no debe llevarse las allá de los siglos XVII-XVIII.

Las durísimas condiciones de vida, el aislamiento y la poca productividad de sus tierras fueron factores fundamentales para que la gente acabara marchando. El abandono se consumó a comienzos de los años cuarenta, aunque, la realidad es que bastantes años antes de la Guerra Civil ya había comenzado un lento goteo de gente de dejaba el pueblo buscando un futuro mejor. El final, por lo tanto, estaba cantado hacía tiempo. 


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en diciembre de 2021.



Fotografía 1; Bescós de Guarga  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Iglesia de la Inmaculada  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Puerta de una de las casas  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Curiosa aspillera (Cristian Laglera)


10/6/12

LATORRE






Latorre es uno de los pequeños núcleos que incorporaba el desaparecido término de Pallaruelo de Monclús. Sus edificaciones se reparten sobre un altiplano en las faldas de la sierra de Campanué, muy cerca del también despoblado lugar de Lavilla. Como seguro que muchos habrán deducido, una vez más, vamos a viajar a la inabarcable y siempre fascinante comarca de Sobrarbe.

Se trata de un lugar de escasas referencias históricas. En 1873 tenía 6 viviendas. Sabemos que durante la primera mitad del pasado siglo ya solo mantenía cuatro casas abiertas. Sus nombres eran: Matías, Tozalet, Marco y Pueyo. Aparece con 37 habitantes en el año 1900, cifra que disminuye hasta los 35 medio siglo después. En el nomenclátor de 1970 ya solo conservaba 8 habitantes. Poco después, mediados de los años setenta, Latorre escribía la última página de su historia.

Paseando por el núcleo observamos grandes viviendas construidas en mampostería, con tejados de piedra de losa bien ejecutados que aguantan dignamente en pie a pesar de llevar casi 50 años abandonados. Sus viviendas reposan sobre solares con aparente desorden distributivo. En nuestra última visita, realizada hace unas pocas semanas, pudimos acceder a una de las viviendas por elegante puerta en arco rebajado. Contaba con bajos abovedados preparados para la vida animal. Las alcobas, la cocina y el resto de dependencias se situaban en las plantas superiores. Alrededor de las viviendas se distribuyen sus correspondientes edificaciones auxiliares. Destacar también las amplias y bien delimitadas eras, cada una acompañada de una magnífica borda. Arquitectura rural de muchos quilates.

Latorre no contaba con iglesia, hecho sin duda curioso, pero si con una pequeña ermita dedicada a San Cristóbal situada a unos dos kilómetros al noreste del pueblo, camino de la diminuta aldea de La Xantigosa. Es un edificio de pequeñas dimensiones de hechura sencilla. Posee planta rectangular y cabecera recta orientada al este. La puerta de acceso, adintelada, centra el muro occidental. De la iluminación se encargaba un vano situado al sur y otro abierto al oeste, junto a la puerta. Interiormente se cubría con bóveda de cañón y exteriormente con gruesas lajas a dos aguas. El aparejo es de mampostería revocada. Pensamos que su cronología no debe llevarse más allá del siglo XVIII.

La vida es este lugar era dura, muy dura. Evidentemente carecían de todos los servicios básicos elementales: luz eléctrica, médico o escuela. Economía de subsistencia en toda la regla.

Las fiestas se celebraban para la Candelera, el día 2 de febrero.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (noviembre de 2020).



Fotografía 1; Latorre  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Una de las viviendas  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Edificio de apoyo  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Pequeña borda en ruina  (Cristian Laglera)