10/1/15

LA LLECINA (MONT DE RODA)






La Llecina es una de las pequeñas aldeas pertenecientes a la dispersa (y casi totalmente despoblada) población de Mont de Roda, en el sector central de la comarca de Ribagorza. Se accede desde la carretera A-1605, punto kilométrico 18, muy cerca de casa La Roca. Sus edificaciones se agarran a un emboscado cerro sobre el barranco Seguero, a poco más de un kilómetro al este del caserío de La Roca, en pleno corazón del valle del Isábena.

Se trata de una antigua fortificación edificada en el siglo XVI. Lo más destacado son las ruinas de una torre levantada sobre un amplio recinto amurado. En época posterior se levantó a su lado una vivienda, de la que solo perviven algunos restos. La torre está declarada monumento BIC (Bien de Interés Cultural). Tiene planta cuadrangular y contaba con cuatro plantas. Mantiene íntegros dos de sus lienzos -sur y oeste- y fragmentos de otro -este-. En ellos observamos varios vanos aspillera y dos ventanas adinteladas enmarcadas en sillares.

A escasos metros de la torre subsisten los restos de una ermita dedicada a San Juan Bautista. Se trata de un edificio de posible origen románico, muy transformada en siglos posteriores. Quedan en pie la parte baja del ábside, que era semicircular, y algunos fragmentos de sus costados sur y norte. Sus muros empalman con los del torreón, aunque evidentemente la ermita es bastante anterior. Suponemos que cuando se levantó la torre defensiva se aprovechó la ermita (posiblemente ya estaba arruinada) para hacerla formar parte del sistema defensivo.


En cualquier caso, y a pesar de son dos inmuebles muy desconocidos, a nuestro modesto entender pensamos que tanto la torre como los restos de la ermita son dos edificaciones de gran interés, que bien merecen un ratito de nuestro tiempo.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (mayo 2019).


Fotografía 1; La Llecina y el Turbón (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Torre defensiva (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Ermita románica (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Edificio de apoyo (Cristian Laglera)




13/12/14

SAN FERTÚS







El artículo de esta semana está dedicado a un pequeño despoblado situado a poco más de dos kilómetros al norte de Boltaña cuyo nombre es San Fertús. El acceso más cómodo lo realizaremos desde la localidad de San Vicente, primero por pista y luego por bellísimo sendero. También es accesible desde la pista que conduce a Morillo de Sampietro, recientemente arreglada. 

San Fertús es uno de esos lugares donde parece que el tiempo se ha detenido, o, mejor dicho, donde se detuvo hace muchos años. Está aislado, alejado de la “civilización”, pero a pesar de los años de abandono, se mantiene digno. Quizá esto se deba a que nunca tuvo acceso rodado, y por ello, no ha sufrido un expolio tan evidente y llamativo como sí lo padecieron otros despoblados de la provincia.

En el nomenclátor del año 1887 San Fertús aparece citado como “casa e iglesia”, con un total de 8 habitantes, los mismos que aparecen el su único nomenclátor del pasado siglo XX, año 1930.

La vivienda es espectacular, aunque ha sufrido el derrumbe parcial de su cubierta. Es un edificio alargado y estrecho, de planta rectangular, con un pequeño patio en su fachada sur que se halla totalmente devorado por la maleza. Las ventanas y el balcón abren en su costado sur, para de esta manera, poder atrapar la luz solar más fácilmente.

Paralelo a ésta hay un segundo bloque, de aspecto muy parecido pero incluso algo superior en altura. Conserva la cubierta y podemos acceder a su interior sin gran dificultad, aunque con precaución. Allí localizamos un gran tonel de vino y diferentes utensilios y enseres, por lo que pensamos que quizá fue utilizado como edificio de apoyo de la vivienda, al menos durante los últimos años.


A corta distancia de la vivienda se sitúa la capilla de San Fertús. Se trata de un pequeño oratorio de nave única y planta rectangular con cabecera recta orientada al este. Subsisten a duras penas los arranques de la bóveda de medio cañón que cubría la nave. Aguanta en pie la bóveda de la cabecera, que era también de medio cañón, aunque algo más estrecha y de menos altura que la anterior. La cabecera también conserva las pinturas populares que la decoraban. El acceso se realiza por el oeste. La cubierta, ya derruida, era de lajas. Estimamos que es un edificio que no se puede llevar más allá del siglo XVII-XVIII. 


Artículo publicado en El cruzado Aragonés (septiembre 2018)


Fotografía 1; Llegada a San Fertús (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vivienda (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Edificio de apoyo (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Ermita (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Cabecera (Cristian Laglera)




28/11/14

MONGAY







Mongay es otro de los pueblos sin censo situados en la zona oriental de la comarca de Ribagorza. El acceso más cómodo lo realizaremos tomando en Viacamp la pista que se adentra en el Montsec, con desvío hacia el este en el cerro de Santa Magdalena. Nosotros fuimos a pie desde el despoblado de Chiriveta, por sendero señalizado, hace ya algunos años. Estamos en una de las zonas más recónditas no solo de Ribagorza, sino de toda la provincia de Huesca.

Durante los siglos XIX y XX Mongay abrió seis hogares. Los nombres de las casas eran: Pociello, Coix, Perantoni, Conte, Perulla e Ivars. Estaban ubicadas longitudinalmente, aprovechando el escaso espacio que les ofrecía el gran peñasco que tenían a su espalda. El aislamiento fue desde el principio su mayor enemigo. Esta fue la causa principal de su abandono en los años sesenta del pasado siglo XX.

En el centro del núcleo se halla la iglesia de Santa María. Consta de una sola nave y cabecera recta. Se cubre con tejado a dos aguas, sobre el que se levanta un pequeño campanario. El coro, en alto, se sitúa a los pies.  

Mongay fue un pueblo agrícola y ganadero. Sus cultivos básicos eran el trigo y la cebada, aunque también tenían olivos y algunas viñas. En cuanto a los animales la oveja era el animal predominante. Todas las casas tenían su rebaño. También tenían todas las casas conejos y gallinas.

Celebraban las fiestas el día 6 de agosto, en honor a San Salvador. Había misa y procesión. Se mataba un cordero para la ocasión.

La última casa en cerrar sus puertas fue casa Pociello. Lo hizo en el año 1961. Fue posteriormente, comienzos del siglo XXI, cuando el pueblo cayó en manos de unos empresarios con la idea de reconstruirlo. El principal problema fue, en nuestra opinión, no respetar la fisionomía primitiva de las viviendas. El resultado final, al menos visualmente, dejó mucho que desear. Finalmente, por razones que desconocemos las obras se paralizaron. Hago mías las palabras de mi buen amigo Faustino Calderón “para acabar así, más vale que lo hubieran dejado morir lentamente”. 



Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en junio de 2021.


Fotografía 1; Llegada a Mongay  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Casa Ibars (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Otra espantosa fachada (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Una de las primitivas viviendas (Faustino Calderón)
Fotografía 5; Iglesia de Santa María (Cristian Laglera)



9/11/14

GABARDILLA





Gabardilla es una pequeña aldea deshabitada englobada dentro del amplio municipio de Aínsa-Sobrarbe. Se sitúa al noroeste de Santa María de Buil, alejada del asfalto, muy cerca del río Ena. El acceso lo realizaremos por una pista de tierra que tomaremos desde la carretera secundaria A-2205, que tiene su inicio muy cerca del desvío de Santa María de Buil. La pista solo es apta para vehículos todoterreno.

Su primera cita documental data del año 1197. En el nomenclátor de 1887 aparece documentado con tres casas y 18 habitantes. Durante el siglo XX también mantuvo tres casas abiertas, sus nombres eran: El Molino, Broto y Villacampa. En el año 1920 censaba 24 habitantes.

Actualmente solo casa El Molino se encuentra en buen estado. Fue rehabilitada hace algún tiempo tras muchos años de abandono. No está habitada regularmente, pero recibe visitas esporádicas. Las otras dos viviendas se encuentran arruinadas y engullidas por una asfixiante capa de maleza. Destaca casa Broto, con su amplia era y su pozo.

En Gabardilla disponían de un pequeño oratorio de estilo popular dedicado a la Virgen del Pilar. Se sitúa entre casa Broto y casa Villacampa. No es fácil de localizar, ya que se encuentra totalmente devorado por la vegetación. El acceso a su interior no es posible, pero a través del vano que hay situado en su paño norte pudimos fotografiar su interior. Se trata de una salita de planta rectangular cubierta con bóveda de cañón y cabecera plana. Conserva intacto el altar y el azulete chillón de su interior.

Otro elemento importante era el horno de cal. Hasta él acudían habitantes de todos los pueblos de la redolada: Guaso, La Torrecilla, Morcat o Santa María de Buil, entre otros lugares.

Las fiestas mayores se celebraban el día 4 de septiembre. Había baile en la era de casa Villacampa. Las fiestas pequeñas eran el día 16 de Junio.

Sobre un cerro conocido como “el Viñero” se encuentra, solitaria, la ermita de San Quílez. Se trata de un templo construido a comienzos del siglo XVII. Es un edificio alzado con aparejo de mampostería revocada. Consta de nave única y cabecera plana orientada el este. Interiormente se cubre con bóveda de cañón, traducido al exterior en cubierta de lajas. La puerta de ingreso abre al sur, descentrada hacia los pies. La romería se celebraba el día 16 de junio, coincidiendo con las fiestas pequeñas de la localidad.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (febrero 2019).


Fotografía 1; Casa Broto de Gabardilla  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Capilla de la Virgen del Pilar  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Pozo de casa Broto  (Cristian Laglera)



18/10/14

EL LENERO





El Lenero fue una de las pequeñas aldeas que conformaban el desaparecido municipio de Pallaruelo de Monclús. Se sitúa en una zona conocida como las Coscolleras, a escasos metros del barranco homónimo y cerca del también despoblado lugar de El Cotón (pueblos que fueron nº 26).

Siete aldeas componían este municipio. La Xantigosa, El Cotón, Rolespé y El Lenero eran núcleos de una sola casa. Solanilla y Latorre contaban con tres viviendas. Lavilla, que era el núcleo más grande, tenía cuatro.

La solitaria vivienda de El Lenero se levanta sobre un afloramiento rocoso en las estribaciones de la sierra de Campanué. El conjunto está compuesto por dos bloques que esconden bellos rincones ricos en arquitectura típica pirenaica. Tiene un amplio patio bien delimitado por un grueso muro de piedra al que se accede por una puerta dovelada situada bajo un pequeño cobertizo, a través del cual se accede también a la vivienda. En los bajos de la casa, entre otras cosas, encontramos un horno de pan, algunas estancias abovedadas, bodega, y varias dependencias habilitadas para los animales. También una puerta con sobrio dintel que descansa sobre dos ménsulas. Abre ventanas al sur y al este y pequeños vanos adintelados en su paño norte. Su interior es todo ruina; la cubierta se ha hundido imposibilitando el acceso al interior. 

Quedó definitivamente deshabitado en el año 1961. Habitó la vivienda la familia Clavería. La marcha de la maestra aceleró la despoblación del municipio, pues eran muchos los niños que había escolarizados (25 a finales de los años 50). Seis de estos niños provenían de esta casa, que gozó de una buena posición económica durante la primera mitad del siglo XX.

Podemos realizar una aproximación por una la pista de tierra que parte desde la localidad de Formigales y, tras pasar a escasos metros de la ermita de la Virgen de Llarz, se adentra en dirección a la sierra de Campanué, siguiendo dirección noreste. El último tramo lo realizaremos por un viejo –y bello– camino de herradura que tomaremos poco antes de llegar al núcleo de El Cotón, en una curva muy pronunciada. 


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en diciembre de 2020.



Fotografía 1; El Lenero (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Enorme vivienda (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Puerta de acceso (Cristian Laglera)