29/10/10

LAS BADÍAS







Las Badías es un pequeño núcleo deshabitado perteneciente al municipio de Monesma y Cajigar (Ribagorza). Durante muchos años fue la antigua cabecera de ayuntamiento del núcleo de Monesma. Está situado en un llano al noroeste del tozal de Puyol, muy cerca del barranco de San Jaime.

Tres fueron las viviendas que mantuvo abiertas durante el pasado siglo XX. Sus nombres eran: Manel, Barró y Cuixamenor, a las que hay que sumar La Abadía y la casa de la Maestra. Aparece con 17 habitantes en el año 1930, cifra que se mantiene estable treinta años después (16 habitantes).

La última casa que cerró sus puertas fue casa Manel, en el año 1968. De esta manera seguían los mismos pasos que el resto de vecinos que habían abandonado Las Badías algunos años antes.

El pueblo se distribuye alrededor de la plaza, lugar donde se sitúan sus viviendas, la escuela y la iglesia. Es un núcleo muy agradecido de visitar, ya que, da la impresión que fue deshabitado anteayer.

La iglesia se dedicó a San Vicente Mártir. Es un edificio barroco, del siglo XVIII. Presenta nave única y cabecera de testero plano. La torre campanario se adosa a los pies, mismo lugar donde se sitúa la puerta de acceso, en arco de medio punto. Que sepamos y, al menos hasta hace unos años, los antiguos vecinos seguían asistiendo un domingo al mes a misa, para no perder la costumbre.

El edificio de la escuela hacía también funciones de ayuntamiento. Es un edificio de planta rectangular, situado a la entrada del núcleo. Se conserva en buen estado en la actualidad. Los niños de las masías más alejadas tenían que recorrer distancias de hasta una hora para poder acudir a clase.

Sus habitantes vivieron principalmente de la agricultura; sus tierras se dedicaron fundamentalmente al cultivo de trigo y cebada. En la ganadería fue la oveja el animal predominante, una buena parte de su ganado se vendía a los carniceros de Benabarre.

Las fiestas patronales duraban dos días. Se celebraban los días el 15 y 16 de agosto.

Además de la celebración religiosa, se mataba un cordero de cada casa para todos los presentes. Ya por la noche era el turno del baile en la plaza, junto la iglesia. El día 13 de junio era otro día festivo en Las Badías, con misa en la cercana ermita de San Antonio.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (febrero de 2021).



Fotografía 1; Las Badías (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Iglesia de San Vicente  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Casas Manel y de la maestra (Cristian Laglera)
Fotografía 4; La escuela (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Hermosa borda en ruina  (Cristian Laglera)



24/10/10

BESCÓS DE GARCIPOLLERA





Bescós es uno de los pueblos situados en el interior del valle de La Garcipollera. Fue deshabitado en la década de los sesenta del pasado siglo XX como consecuencia de la construcción del embalse de Yesa.  El motivo de su abandono fue la adquisición de la totalidad de sus tierras para la repoblación forestal, para, de esta manera, evitar la colmatación del vaso del embalse antes citado. Otros pueblos del valle como: Acín, Larrosa o Yosa, corrieron la misma suerte.

Se trata de uno de los pueblos más importantes del valle, de hecho, fue la capital del Vallis Cepollaria (Valle de las Cebollas) durante la Edad Media. Su primera cita documental data del año 1040. Durante el pasado siglo XX llegó a abrir una treintena de casas. Algunos de sus nombres eran: Perico, Lasala, Diz, Bernardo, Cajal, Granada o Cañardo. Mantuvo censos superiores a los 200 habitantes (253 en el año 1900 o 208 en 1920), por ejemplo.

Hace algunos años se construyó un centro reproductor experimental de ganado, propiedad del COMENA. Sus instalaciones se encuentran integradas entre las ruinas de las casas de la parte antigua del pueblo. 

Actualmente Bescós se encuentra devastado, casi desaparecido. Destacan las ruinas (casi escombros) de la iglesia parroquial de San Miguel. Es una construcción de origen románico, muy desfigurada por las reformas posteriores y sobre todo por la ruina generalizada. La verdad es que, cuesta reconocerla. La torre de la iglesia se desplomó sobre la nave una fría noche de invierno del año 2003.

Al otro lado del río Ijuez, casi oculta en un denso bosque de pino de repoblación, se localizan las ruinas de la ermita de San Bartolomé (s. XVII-XVIII). Es un edificio de nave única y planta rectangular, con cabecera de testero recto que todavía conserva la losa del altar. Debió de cubrirse con bóveda de medio cañón, de la que no quedan ni los arranques. Se construyó con aparejo de mampostería y algo de sillarejo.

Otro edificio antaño importante, era la escuela. Se sitúa cerca del barranco de Vadiello y de las casas del barrio bajo. Fue restaurada hace algunos años, siendo uno de los pocos edificios del núcleo que actualmente presenta buen aspecto. Se alzó sobre un zócalo de piedra, tiene planta rectangular y grandes ventanales. Tras su restauración, se cubrió con teja árabe a cuatro aguas.

Finalizamos con las fiestas, que se celebraban para San Bartolomé, el día 24 de agosto. Otro día importante era la romería a la ermita de la Virgen de Iguacel, que se realizaba el segundo domingo de julio.



Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en abril de 2021.


Fotografía 1; Bescós, estado actual  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Ruinas de la iglesia de San Miguel  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Ermita de San Bartolomé (Cristian Laglera)

10/10/10

MURO DE RODA




Estamos ante uno de los lugares más agradecidos de visitar de todo Sobrarbe; la vieja fortaleza de Muro de Roda destaca en todo lo alto del tozal de Muro, haciendo la divisoria del valle de La Fueva con el del Cinca.

Fue una antigua fortificación militar, declarada monumento histórico artístico en el año 1979. Su primer nombre fue fue Muro Mayor y constituyó una pieza clave dentro del sistema defensivo de Sobrarbe, tenía comunicación visual directa con otros castillos de la zona como el de Aínsa, el de Samitier, o el de Morillo de Monclús.

En el interior del conjunto destaca la iglesia parroquial de La Asunción, templo románico levantado a comienzos del siglo XII. Tanto la iglesia como la muralla defensiva que rodea el conjunto fueron convenientemente restauradas en el año 1997, sin duda ha merecido la pena el esfuerzo, pues sería una verdadera lástima echar a perder un conjunto como este. Otros edificios que encontramos en el núcleo de Muro de Roda son: la casa del concejo, la escuela, la casa del maestro y una pequeña herrería.
Otro edificio de interés, aunque situado fuera del conjunto, es la ermita románica de San Bartolomé. Es un templo de una sola y alargada nave finalizado en testero recto. Hasta esta ermita, venían los vecinos de las diferentes aldeas dependientes de la fortaleza a celebrar la fiesta mayor.

Alrededor de la fortaleza, se distribuyen las diferentes aldeas que conformaban la población de Muro de Roda: Luján, El Humo, Charo y Lalueza, (todavía habitadas) y La Corona, Fumanal, La Lecina, Ministerio, El Pamporciello, La Plana, El Plano y Sosiad, despobladas en la actualidad.

El acceso lo realizaremos por una pista que tiene su inicio en la localidad de Tierrantona. Es una pista que podemos recorrer con turismo sin grandes dificultades, solo hay que poner un poquito de precaución en el último tramo; en total tenemos algo más de 6 kilómetros.


Fotografía 1; Preciosa imagen Muro de Roda (Marina González)
Fotografía 2; La fortificación vista desde otra perspectiva (Marina González)


MEDIANO VIEJO







Se trata posiblemente del despoblado sobre el que más se ha hablado y escrito de toda la provincia de Huesca -con permiso de Jánovas-. Su triste historia comienza en 1960, año en que se redactó el proyecto del recrecimiento del pantano. Dicho proyecto fue aprobado cinco años después y ejecutado en 1969, fecha en que el viejo pueblo de Mediano quedó inundado bajo las aguas del pantano.

Su historia es de sobra conocida. Según cuentan sus vecinos dejaron que Mediano se inundara cuando todavía lo habitaban algunas familias. Era abril del año 1969 y llevaba varios días lloviendo. Misteriosamente los túneles de la presa estaban cerrados. La gente tuvo que marchar con lo puesto y dejar sus casas y pertenencias allí mismo, mientras el agua subía.

Mediano aparece documentado desde el año 1055, se trata por tanto de un pueblo milenario. En 1460 Juan I de Aragón vendió Mediano a Rodrigo Cebollero. En 1785 era de realengo. Posteriormente -año 1834- Mediano se convierte en ayuntamiento, perteneciente al Partido Judicial de Boltaña. En 1845 se le unen los núcleos de Arasanz y Samitier. Finalmente, en el año 1974 se incorpora al municipio de La Fueva.

A mediados del pasado siglo XX abría una veintena de hogares. En viejas fotografías hemos podido ver sus calles, de trazado irregular, con viviendas de dos y tres plantas. Destacaba casa Latorre, un conjunto de casa fortificada con torre aspillera. Estos son los nombres de las casas que, hasta el momento, hemos podido documentar: Raso, Cavero, Latorre, Herrero, Revilla, Fantova, Pons, Senz, Supervía, Solanilla, Olivera, Sarrate, Forestal, Cambra, López, Saludas, Monclús, Samitier, Plana y Rabal.En el año 1940 censaba 155 habitantes.

Su edificio más emblemático fue y sigue siendo la iglesia de La Asunción, conocida popularmente como “la dama del lago”. Es un edificio del siglo XVI. Presenta nave única -dividida en tres tramos-, dos capillas a cada lado y cabecera plana. La torre, que parece querer resurgir entre las ruinas del pueblo que quedó bajo el agua, tiene cuatro cuerpos y dos pisos de altura.

A su lado resiste el paso del tiempo un pequeño esconjuradero. Según Adolfo Castán pudo realizarse entre los siglos XVI y XVII, por los rasgos comunes generales y en particular por los vanos de asiento, muy comunes en Sobrarbe en torres defensivas y viviendas de alto nivel.

Frente al pueblo, al otro lado del río Cinca, se situaba la ermita de Nuestra Señora de Monclús. Fue volada en unas maniobras militares en el año 1979. Todavía perviven algunos restos del edificio, aunque, son de difícil acceso. Los vecinos de Mediano acudían en romería el día 20 de mayo.

También se celebraba el 25 de julio Santiago. Además de los correspondientes actos religiosos se distinguía durante estos días el folclore del pueblo, con pasacalles, rondas y jotas. 


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en febrero de 2020.



Fotografía 1; Mediano en los años 40 (Autor desconocido)
Fotografía 2; Iglesia de La Asunción (Marina González) 
Fotografía 3; Interior de la iglesia  (Carlos Sanromán)
Fotografía 4; La torre desde un kayak (Laura Sopena)
Fotografía 5; Esconjuradero (Cristian Laglera)



3/10/10

AINIELLE






Ainielle es, quizá junto a Mediano, el pueblo deshabitado de esta provincia del que más se ha hablado y escrito. Cobró renombre nacional gracias a la novela del escritor leonés Julio Llamazares, que ambientó su novela La lluvia amarilla en este remoto lugar de Sobrepuerto.

Cuando lo visitamos por primera vez, en el año 2007, nos llevamos una gran decepción. La totalidad del núcleo se encontraba devastado y la maleza lo engullía casi en su totalidad, con la excepción de su iglesia, de la que hablaremos después. Pensábamos encontrar algo más, ilusionados por poder pisar sus calles después de leer por primera vez la novela de Llamazares. Olvidamos que se trataba de un pueblo aislado y pobre, que llevaba casi 50 años arruinándose en soledad. Fue toda una bofetada de realidad.

Ainielle estaba dividido en dos pequeños barrios, paralelos, que albergaban sus 11 viviendas. Ambrosio, Franco, O Rufo, Pardo o Usieto, eran algunos de sus nombres. Llegó a censar un máximo de 83 habitantes (año 1920). En el año 1971 casa O Rufo cerraba sus puertas y Ainielle quedaba oficialmente deshabitado. La migración había comenzado en los años cuarenta, pero fue en los años sesenta cuando vivió su momento culminante.

Como antes comentamos, la iglesia de San Juan Evangelista es el único edifico que aguanta dignamente en pie. Aunque puede tener orígenes románicos, lo que hoy vemos no debe llevarse más allá del siglo XVI. Es templo de nave única con planta de crucero y cabecera de testero plano. La torre es un añadido del siglo XIX.

Otro edificio de interés es la escuela, que tuvo la suerte de ser restaurada en los años noventa. No le duró mucho la suerte, ya que poco tiempo después sufrió un devastador incendio quedando reducida a un montón de escombros. No queremos finalizar este artículo sin citar el molino harinero, magnífico y en buen estado, fechable en el siglo XVIII.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en marzo de 2022.



Fotografía 1; Ainielle, llegada (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Iglesia de San Juan Evangelista (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Interior del templo (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Escuela (Cristian Laglera)