25/6/11

MIZ







El artículo de hoy está dedicado a una pequeña aldeíta llamada Miz situada en la linde de las comarcas de Sobrarbe y el Alto Gállego. Se sitúa unos tres kilómetros al noreste de la localidad de Bara, en un pequeño vallecillo que se abre sobre la margen izquierda del río Alcanadre.

Su primera cita documental data del siglo XVI. Fue un lugar de dos casas, aunque al pasado siglo XX ya solo llegó una de ellas abiertas. Aparece con 11 habitantes en el año 1950. Fue deshabitado en 1963.

La vivienda principal -casa Baja- presenta planta rectangular y dos pisos de altura. Desgraciadamente los derrumbes imposibilitan la entrada a su interior. No disponía de electricidad, pero sí de agua corriente que se traía de una fuente cercana canalizada por una tubería. La segunda de las casas se encuentra en ruinas al oeste de la población.

El tercer edificio que nos ocupa, después de las viviendas, es la iglesia de San Martín. Se trata de un templo del siglo XVII, ampliamente reformado durante la primera mitad del XX. Consta de una sola nave rectangular y cabecera de testero recto. Se cubría con bóveda de cañón con lunetos. A su costado sur se adosó una pequeña torre campanario de un solo cuerpo; a través de ella se accede al interior de la iglesia.

Otro edificio interesante es la herrería, situada a escasos metros de la iglesia. Es un inmueble de planta rectangular que todavía mantiene intacto el horno en su interior.

Como habrán podido deducir, por las pequeñas dimensiones del núcleo, en Miz no había escuela. Sus niños (tres en los últimos años) tenían que desplazarse hasta la escuela de Bara diariamente. Tenían aproximadamente una hora de camino. Precisamente el cierre de la escuela de Bara fue determinante en el abandono de Miz.

Los alimentos de primera necesidad los conseguían bajando una vez a la semana con los machos a Rodellar (tres horas de ida y otras tantas de vuelta). Había que cruzar el Mascún con las caballerías, con el riesgo que existía cuando había riadas fuertes.

Las fiestas patronales se celebraban para San Martín, el 11 de noviembre. Tenían una duración de 3 días. Venía gente de Bara, Letosa, Binueste y Bibán. Llegaban a juntarse alrededor de 40 personas.

 

Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (junio de 2020)



Fotografía 1; Miz (Rubén Gómez)
Fotografía 2; Iglesia parroquial (Aymeric Corno)
Fotografía 3; Cabecera  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Casa Baja (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Pequeña herrería (Cristian Laglera)



Quiero agradecer a Miguel Ángel y José Luis Allué todos los datos, información y curiosidades que me han contado sobre esta pequeña aldea. Gracias a ellos Miz es un poco más conocido y por lo tanto está un poquito más vivo. Preciosa también la fotografía de la iglesia que me han hecho llegar, tomada a mediados del pasado siglo XX.



Fotografía 6: Iglesia de Miz en los años 40-50 (Miguel Ángel y José Luis Allué)


13/6/11

ARASANZ







Arasanz fue uno de los pueblos directamente afectados por la construcción del pantano de Mediano. El recrecimiento del embalse significó su expropiación y la posterior  inundación de sus tierras de cultivo. Por aquellos años ya solo quedaban una veintena de personas en el pueblo, que se vieron obligados a abandonar sus casas.

En el año 1986 el sindicato Comisiones Obreras se hizo cargo del pueblo. La idea era llevar a cargo un proyecto denominado ARAGA, una especie de granja escuela de agricultura ecológica que desgraciadamente no llegó a fructificar.

Para encontrar su primera cita documental tenemos que retroceder hasta el año 1030. Una semana más, hablamos de un pueblo milenario. En un documento de 1035 se dice que: “Ramiro I dona al monasterio de San Victorián la iglesia de San Martín de Arasanz con su término y con todas sus posesiones”.

A mediados del pasado siglo XX  contaba con siete casas abiertas. Anteriormente, al menos, llegó a abrir cuatro viviendas más. Las siete casas que nosotros tenemos documentadas son: Olivera, Morillo, Solanilla, El Abogado, La Abadía, Alueza y Pascual. En el año 1920 censaba 45 habitantes.

Casa Morillo es la más destacada del núcleo. Es una vivienda del siglo XVI con torre cuadrangular adosada y otra circular flanqueando la fachada principal. La torre cuadrangular sobresale en altura sobre el resto del edificio, y acaba con un precioso remate almenado. La torre circular muestra exteriormente dos cuerpos separados por imposta y tres plantas en su interior. Lamentablemente la ruina y la maleza se han apoderado de esta interesantísima casona. Hace años que acceder a su interior se ha convertido en una tarea complicada, además de arriesgada. ¡Una pena!

Casa Olivera es una imponente casona de tres plantas levantada en el siglo XIX, con un gran corral adosado a uno de sus laterales. Parece ser que en el momento de la expropiación (años sesenta) estaba sufriendo una serie de reformas que finalmente quedaron interrumpidas. Contaba con una capilla particular de la que perviven algunos restos junto al pantano, y que quedan bajo las aguas cuando el nivel del agua sube.

Otro edificio trascendente, en nuestra opinión, es la iglesia de San Martín (s. XVI). Se trata de un inmueble gestado con aparejo de mampostería, de una sola nave, capilla lateral –norte–, y cabecera de testero recto canónicamente orientado. Nave y cabecera se cubren con bóvedas de medio cañón y la capilla lateral lo hacía con crucería. Presenta coro en alto a los pies. La torre campanario, cuadrangular y de un solo cuerpo, se adosó al paramento occidental. En nuestra última visita, año 2019, no pudimos acercarnos a la iglesia dada ladensidad de la maleza que había taponado todos los accesos. Sí pudimos acceder en 2014 y tomar una buena cantidad de fotografías interiores que hoy nos parecen un verdadero tesoro.

Celebraban las fiestas mayores el 11 de noviembre, en honor a San Martín. El 29 de abril eran las pequeñas, en honor a San Pedro.

La manera más sencilla de llegar a Arasanz es por medio de una larga pista de tierra (12 kilómetros) que tomaremos desde la localidad de Tierrantona. La pista, que es la misma que conduce a la fortaleza de Muro de Roda y sus aldeítas, se halla en buen estado, si bien, es preferible realizarla con vehículo todoterreno.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en diciembre de 2020.



Fotografía 1; Casa Morillo  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Casa Olivera  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Iglesia de San Martín  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Interior de la iglesia; cabecera (Cristian Laglera) 
Fotografía 5; Restos de la capilla de casa Olivera (Cristian Laglera)


12/6/11

LA CORONA (LA FUEVA)




 

La Corona fue una de las pequeñas aldeas que, antaño, estuvieron bajo el amparo y la protección de la fortaleza de Muro de Roda. Como seguro muchos habrán deducido, esta semana nos desplazamos hasta el valle de La Fueva, en la inabarcable y siempre sorprendente comarca de Sobrarbe. Hasta La Corona llegaremos por una larga pista de de tierra que tiene su inicio en la localidad de Tierrantona.

Fue un lugar de tres casas, sus nombres eran: Oncins, Cozme y Lecina. Sabemos que antiguamente tuvo al menos otras dos casas más, cuyos nombres eran Coixo y Cabo. La Corona aparece con 28 habitantes en el nomenclátor del año 1940.

Era una aldea sin iglesia. La gente tenía que subir hasta la fortaleza de Muro de Roda para acudir a misa. Contaban, eso sí, con una pequeña ermita situada a escasos metros de casa Cozme que estaba dedicada a San Pedro. Los vecinos coloquialmente la llamaban “la iglesieta”. Actualmente conserva sus cuatro muros en pie, aunque tiene la cubierta hundida y está devorada por la maleza. Tiene cabecera de testero recto y puerta de acceso a los pies. Cuesta reconocerla. Es un edificio que, pensamos, puede fecharse entre los siglos XVIII y XIX.

A La Corona nunca llegó la electricidad. Tampoco tenían agua corriente; la tenían que ir a buscar a una fuente que había en las inmediaciones. Los productos básicos de alimentación que la tierra no les ofrecía iban a comprarlos a Tierrantona o Arro. Tampoco había escuela. Los niños tenían que desplazarse diariamente hasta la aldea de Fumanal -una hora de ida y otra de vuelta- para poder asistir a clase. En algunas ocasiones lo hacían en condiciones atmosféricas muy adversas.

Tenían muchos olivos y muy buenos. Además de para el consumo también vendían o intercambiaban aceite, por ejemplo por patatas. Los animales predominantes eran las ovejas y las cabras. Todas las casas tenían gallinas y conejos, y también algún cerdo.

Celebraban las fiestas grandes el día 24 de agosto, festividad de San Bartolomé. Tenían una duración de tres días. Venía gente de las diferentes aldeas del valle: Sosiad, La Lecina, Ministerio… Había baile y se mataban 4 o 5 corderos para la ocasión. Las fiestas pequeñas eran el 29 de abril. Eran unas fiestas más familiares, de un solo día, aunque también se acercaba gente de las aldeas más cercanas. Se mataba un cordero y se hacían chiretas.

 

Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en agosto de 2021



Fotografía 1; La Corona (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Casa Cozme (Marina González)
Fotografía 3; Ermita de San Pedro (Cristian Laglera)



5/6/11

SIERRA DE LOS BLANCOS







Sierra de los Blancos es un pequeño núcleo perteneciente a las Cinco Villas, que dado su cercanía con los límites de la provincia de Huesca me ha parecido interesante incluir en esta Web. Y es que Sierra de los Blancos está situado muy cerquita de Biscarrues, aunque dentro de los límites de la provincia de Zaragoza.

Mantuvo un máximo de 8 casas abiertas durante el pasado siglo XX. Su máximo censo fueron 66 habitantes, estamos hablando del año 1930. Fue a mediados de la década de los sesenta cuando Sierra de los Blancos quedó oficialmente deshabitado. 

De entre todas las construcciones destaca la iglesia de Santa Águeda. Es un pequeño edificio de una nave y cabecera recta, facilmente reconocible por los dos grandes contrafuertes de sus muros laterales y por su espadaña campanario de un solo ojo. Solo la iglesia parece aguantar dignamente el tipo, da la impresión que ha sido utilizada para guardar ganado en su interior, triste final le espera.

Paseando por el núcleo mayormente encontramos ruina: tejados hundidos, maleza saliendo por los huecos de las ventanas, maderos apuntando al cielo... 

También hay varios carteles repartidos por todo el pueblo avisándonos de la peligrosidad de entrar en los edificios, realmente no hace falta tanto cartel para una cosa tan obvia. El acceso lo realizaremos por una pista de tierra en aceptable estado (1.5 Km) que tomaremos desde el pueblo de Ardisa.


Fotografía 1; Llegada a Sierra de los Blancos (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Centro del núcleo (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Vivienda  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Iglesia de Santa Águeda (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Púlpito de la iglesia (Cristian Laglera)



29/5/11

FRAGINAL ALTO







Fraginal Alto es una pequeña localidad deshabitada situada a unos 16 kilómetros a poniente de la ciudad de Jaca. El acceso lo realizaremos a través de la carretera local A-2605, que nace en Jaca en dirección al bello pueblo de Aísa.Sus edificaciones se levantan entre el barranco de la Ripa y una zona montañosa conocida como “el Mundarrón”.

Permaneció anexo al municipio de Araguás del Solano hasta la década de los cincuenta, momento en que se incorporó a Banaguás, para posteriormente acabar agregado al municipio de Jaca.

Fraginal Alto poseía tres casas, sus nombres eran Zabira, Gollé y Francho; actualmente las tres se hallan en estado ruinoso. Contaba con una única calle donde se encontraban dos de las tres viviendas y una pequeña herrería.Pasear por esta calle no es tarea sencilla, pues los escombros y las zarzas se encargan de cerrar poco a poco el paso. Las edificaciones de Fraginal son alargadas, aunque de escasa altura. Encontramos puertas y vanos adintelados y cubiertas de lajas, generalmente ya en el suelo.

La iglesia está construida en la parte más alta del caserío, junto a la tercera vivienda. Se trata de un edificio dieciochesco dedicado a Nuestra Señora de los Dolores. Tiene planta rectangular y cabecera de testero plano. La puerta de acceso, en arco de medio punto, abre a los pies, bajo el campanario de espadaña de un ojo. Cuenta con varios contrafuertes en sus muros laterales. Interiormente se cubría con armazón de madera y exteriormente con piedra de laja a dos vertientes.

Unos metros por debajo de Fraginal Alto se sitúa Fraginal Bajo. Este núcleo nació a raíz de un terrible incendio que arrasó casa Zabira, y sus propietarios decidieron construir la nueva vivienda unos metros más abajo, más cerca del asfalto. Cuenta con una vivienda en uso que forma parte de una explotación ganadera bastante conocida en la zona.

Del resto de casas pudimos indagar que los moradores de casa Francho, después de abandonar Fraginal, vivieron algunos años en la cercana pardina de Sasal (actualmente despoblada también). Averiguamos también que los habitantes de casa Gollé marcharon a vivir a Jaca.



Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (julio de 2020)



Fotografía 1; Fraginal Alto, llegada  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Edificio de apoyo  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Interior de la iglesia  (Cristian Laglera)