13/9/11

SECORÚN








De nuevo nos hallamos en el valle del Guarga. Secorún es otro de los pueblos deshabitados que se localizan en la carretera de La Guarguera, otrora uno de los núcleos más importantes de los que hubo en el valle. Se encuentra situado a unos tres kilómetros al suroeste de Laguarta, “la capital” de La Guarguera. Es accesible por una mala pista de tierra que tiene su inicio entre los puntos kilométricos 23 y 24 de la carretera. A pie desde el asfalto no cuesta más de 45 minutos.

Aparece documentado por primera vez en el cartulario de San Juan de la Peña del año 1036; allí aparece citado "Aznar de Galíndez, de Securun".

Como ya hemos comentado fue uno de los lugares más importantes de la zona, por este motivo a sus habitantes se les apodaba “los madrileños”, queriendo significar la importancia de este pueblo que era cabecera de ayuntamiento y tenía varias aldeas adscritas y pedáneas.

Durante la segunda mitad el siglo XIX y las primeras décadas del XX abrió 10 hogares, aunque anteriormente llegó a tener hasta catorce. Estas son las diez viviendas que tenemos documentadas: López, Sánchez, Campo, Nemesio, Secretario, Feliciano, Aquilué, Ambrosio, Cebollero y Artero. En el año 1910 todavía mantenía 118 habitantes censados. El pueblo se vació a mediados de la década de los cincuenta.

Todo el pueblo se halla devastado, presentando actualmente un aspecto deplorable. El motivo es que las cubiertas de sus viviendas fueron desmontadas en la década de los sesenta para la obtención de madera. Por este motivo sus viejas casas se han convertido en montones de escombros engullidos por una asfixiante vegetación en algunas zonas casi selvática.

Su edificio más emblemático es la iglesia de San Bartolomé, único edificio que se mantiene en pie en la actualidad. Se trata de una iglesia de gigantesca nave rectangular, con capillas laterales y testero recto. Las bóvedas de la nave y la cabecera ya son historia, si bien se conservan las de las capillas, que son de medio cañón. Adosada a su paño norte se sitúa la torre campanario, conquistada totalmente por la hiedra.

En los alrededores de Secorún, al noreste, sobre una pequeña elevación, encontramos las ruinas de una ermita románica construida bajo la advocación de Santiago. No es fácil de localizar, pues se halla totalmente emboscada. Es un templo de primeras fechas del siglo XIII, que conserva de su pasado románico el ábside semicircular y el presbiterio. La cabecera se cubre con bóveda de horno y el presbiterio con medio cañón, ambas de piedra tosca. La puerta de acceso abre al mediodía.

Hay una curiosa leyenda relacionada a la fertilidad y a esta ermita. En Secorún se decía que "Los niños no vienen de París, sino de Santiago" en referencia a unas piedras que hay en las inmediaciones de la ermita y al poder de aumentar la fertilidad de las mujeres siempre y cuando pasaran caminando entre las rocas. Creencias que hoy pueden parecernos muy lejanas pero que apenas nos retrotraen algunas generaciones.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (marzo 2019).


Fotografía 1; Secorún (Marina González)
Fotografía 2; Iglesia de San Bartolomé (Marina González)
Fotografía 3; Interior de la iglesia (Marina González)
Fotografía 4; La Escuela (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Pozo (Marina González)
Fotografía 6; Ermita de Santiago (Cristian Laglera)



11/9/11

BOLÁS




Bolás es un diminuto núcleo deshabitado situado en pleno corazón del valle de Acumuer. Se localiza cerca del también despoblado lugar de Asqués, de hecho,  Bolás y Asqués aparecen emparejados en varios documentos y censos de la época. En el año 1850 ambas poblaciones sumaban un total de 10 habitantes con tan solo tres casas abiertas, dos de ellas en Asqués y una en Bolás.

El bajo número de casas que componían estos núcleos explica una canción que por aquel entonces repetían los habitantes de estos lugares "Asún, Isín, Asqués y Bolás, veinte casas y 4 lugars".

El acceso lo realizaremos por medio de una pista que tiene su inicio unos metros antes de llegar a la localidad de Isín, a mano izquierda. Hasta Bolás son 5.2 kilómetros de pista que preferiblemente realizaremos con vehículo todoterreno. Las ruinas se sitúan unos 100 metros por debajo de la pista de acceso. Hay que dejar el vehículo y bajar campo a través.

También aproveché la visita para acercarme a fotografiar la ermita de San Antón, situada en posición dominante aproximadamente a medio camino de los lugares de Bolás y Asqués. Acudían hasta ella en romería los vecinos de Acumuer, Isín, Asqués, Bolás y Asún.


Fotografía 1; Ruinas de Bolás entre los árboles del bosque  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Restos de una edificación (Cristian Laglera)



4/9/11

MURO DE BELLÓS







Muro de Bellós es, sin duda, uno de los núcleos deshabitados más hermosos de todo Sobrarbe y posiblemente de toda la provincia de Huesca. Se localiza en la entrada meridional del valle de Añisclo, muy cerca de la confluencia de los ríos Bellós y Cinca. Desde Muro de Bellós disfrutaremos de unas magníficas vistas de la cadena montañosa del Pirineo central.

El acceso lo realizaremos por una pista asfaltada de algo más de cuatro kilómetros que tiene su inicio en la localidad de Escalona. Hasta hace unos años la pista era de tierra y casi intransitable. Solo la grabación de la película Bajo la piel del lobo protagonizada por Mario Casas pudo hacer que la vieja pista de Muro de Bellós fuera asfaltada. Un milagro que desgraciadamente llegó demasiado tarde.

Formó ayuntamiento con Puyarruego en 1834. Pocos años después ambos núcleos se agregaron a Labuerda, para finalmente acabar uniéndose a Puértolas.

Durante la primera mitad del siglo XX (hasta su abandono) Muro de Bellós mantuvo ocho casas abiertas. Sus nombres eran: Ramón, Joaquín, Manuel, Campodarve, Miguel, Mur, Pepa y Suelo. En el año 1930 todavía censaba 62 habitantes. Mantuvo población hasta finales de los años 80.

A pesar de la ruina generalizada de todo el conjunto todavía podemos apreciar detalles arquitectónicos típicos de la zona: casonas de gruesos muros de piedra, balconadas orientadas al sur o al este, puertas de grandes dovelas, chimeneas troncocónicas y preciosos patios interiores articulados en torno a la plaza central.

Subiendo por la pista de acceso, entre curva y curva, destaca a lo lejos la silueta de la iglesia de Santa María. Se trata de un templo de posible origen románico, aunque lo que hoy vemos no se puede llevar más allá del siglo XVI. Tiene planta rectangular y cabecera recta orientada al este con dos capillas laterales a modo de crucero. Posee atrio a poniente, que resguarda la puerta de acceso, en arco de medio punto. Precisamente en la puerta se hallaba un crismón trinitario depositado en la actualidad en el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón. El crismón, de no haber sido reubicado en esta iglesia, cosa no descartable, confirmaría el origen medieval del templo.

La vida en Muro de Bellós no era fácil. Economía de subsistencia pura y dura. Sus habitantes se dedicaban principalmente a los cultivos de trigo, cebada y avena, y por supuesto también a la ganadería. Las ovejas y las cabras eran los animales predominantes.

Las fiestas grandes se celebraban el 25 de mayo, día de la Virgen de la Ascensión. Las fiestas pequeñas eran para la Candelaria, el día 2 de febrero.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (mayo 2019).


Fotografía 1; Muro de Bellós  (Marina González)
Fotografía 2; Casa Joaquín  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Casa Pepa  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Hermosa chimenea (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Camposanto (Marina González)


1/9/11

SANDIÁS







Pequeño despoblado situado en la cabecera de uno de los vallecillos de la sierra de Portiello, cordillera que separa los valles de Basa y Guarga. Estamos en el sector central de la comarca del Alto Gállego, en zona recóndita y salvaje, en plena Guarguera. A Sandiás se accede tras unos 50 minutos a pie desde el núcleo de Cerésola. Caminaremos por una pista, transitable con vehículo todoterreno, que parte desde la iglesia de esta localidad.

Aparece documentado en los fogajes de los años 1495, 1543 y 1609, con un solo fuego. Al siglo XX llegó con tres casas abiertas, sus nombres eran: Escartín, Blasco y Batanero del Puente. Contaba con 18 habitantes en 1940. Poco tiempo después, el pueblo se vació.

Tuvo ayuntamiento propio entre los años 1832 y 1845, momento en que se anexionó a las localidades de Ordovés y Alavés. En el año 1960, ya como núcleo deshabitado, pasó a pertenecer a Sabiñánigo, municipio al que actualmente pertenece.

El caserío se halla totalmente arrasado. Destacan las ruinas de casa Blasco, de grandes dimensiones. Adolfo Castán fotografió una puerta adintelada con el año 1885. Nosotros sí que hemos llegado a ver y fotografiar una ventana con el año 1741 grabado. Son varias las visitas que hemos realizado a esta localidad en los últimos 15 años, y su deterioro cada vez es más evidente.

La iglesia parroquial se dedicó a San Lorenzo (s. XVI). Al igual que el resto del conjunto se encuentra en estado de alarmante ruina. Es una construcción elaborada con aparejo de mampostería y sillarejo, dibuja nave rectangular y cabecera de testero plano. Tiene una capilla lateral en el lado del evangelio dedicada a Santa Orosia. Su interior nos muestra los mechinales sobre los que descansaba el coro y restos de pinturas que imitan gruesos sillares. Posee torre de planta cuadrangular con dos vanos gemelos; guarda similitud con otras torres de núcleos cercanos.

Grande, muy grande era la devoción que había en Sandiás a Santa Orosia. El día de San Juan los romeros de la cabeza de Santa Orosia se dirigían hacia el pueblo de Yebra. Eran romeros de quince núcleos de la Guarguera, y al frente de todos ellos, estaba el amo de casa Blasco de Sandiás, que había recibido el cargo de coordinador por sorteo. Una vez en Yebra, los romeros entraban descalzos al pueblo y realizaban una procesión con la santa alrededor de la iglesia. Se daba a venerar la cabeza en el sitio de costumbre y esta regresaba a su trono por la puerta meridional del templo. Esta romería tuvo continuación hasta el comienzo de la Guerra Civil.

En la Guerra Civil, el Gállego dividía las zonas republicana y nacional, por lo que la mayoría de los pueblos de la Guarguera quedaron destruidos. Los campos fueron arrasados y las casas saqueadas. Las iglesias no corrieron mejor suerte. Muchas de ellas fueron profanadas e incendiadas. Al finalizar la guerra, Patrimonio Forestal del Estado se hizo cargo de una buena parte de los montes, con sus pueblos incluidos.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en enero de 2021



Fotografía 1; Sandiás (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Iglesia de San Lorenzo (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Capilla dedicada a Santa Orosia (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Casa Blasco (Cristian Laglera)



29/8/11

ASÚN







Asún es un pequeño núcleo deshabitado situado en pleno corazón del valle de Acumuer, muy cerca del pico O Pueyo. Es bañado por los barrancos de Pueyar y Forcallón, además del homónimo de Asún. Hay una senda que parte desde las inmediaciones de Acumuer. No es fácil de seguir, pues hay tramos en que se pierde. Con algo de suerte podemos llegar en 45 minutos. De todas formas es interesante ir acompañado de alguien que sepa llegar, pues no es tarea sencilla.

Aparece citado con seis fuegos en el año 1646. Alcanzó los 57 habitantes en 1910, para finalmente quedar deshabitado en la década de los sesenta. Seis fueron las casas que abrió durante el pasado siglo XX; sus nombres eran: Ambrosio, Pedrochil, Dámaso, Chil, Matías y Biturián.

La maleza, selvática, ha desdibujado todo el núcleo. Posiblemente se trate de uno de los núcleos más complicados de visitar de todo el Pirineo. A pesar de todo todavía se distinguen los aterrazamientos. Sus gentes malvivían cultivando trigo, cebada y avena, además de algunas legumbres y patatas. Economía de subsistencia pura y dura.

Tiene iglesia dedicada a San Victorián. Es templo de nave única con cabecera plana y torre soldada a uno de sus costados. La torre todavía se mantiene digna, y da una impresión equivocada de lo que su interior esconde, que solo es ruina. La totalidad de sus bóvedas se hallan hundidas y, a su puerta de acceso, parece que tampoco le queda mucho tiempo.

En nuestra última visita, año 2014, además de la interesante parroquial, todavía pudimos documentar algunos elementos que consideramos interesantes. Fotografiamos un precioso horno de pan de monolítico dintel en rústico arco de medio punto. También inmortalizamos un pozo de planta cuadrangular, con abrevadero para los animales.

Celebraban las fiestas en invierno, el 12 de enero, día de San Victorián.

Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en enero de 2021.



Fotografía 1; Asún engullido por la maleza  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Torre de la iglesia parroquial  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Pozo  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Horno de pan (Cristian Laglera)