16/10/11

SOSIAD (SUSIAZ)






Para hacerte una idea de cómo era el caserío protagonista del artículo de esta semana, querido lector, tendrás que dejar “volar” la imaginación, pues es más lo que tienes que imaginar que lo que en la actualidad resta de esta, ya casi, desaparecida aldea. Hoy nos ocupamos de Sosiad, una de las aldeítas que, antaño, dependieron de la fortificación de Muro de Roda. Como muchos seguro habrán imaginado en esta ocasión nos desplazamos al valle de La Fueva, en pleno pulmón de la comarca de Sobrarbe.

Sosiad fue un lugar de dos casas, Salinas y Montalbán. En su máximo nomenclátor del pasado siglo XX aparece citado con 15 habitantes (año 1930). Pocas décadas después el núcleo quedó definitivamente deshabitado, al igual que ocurrió con el resto de las aldeas del valle: Ministerio, La Corona, La Lecina, La Plana, Fumanal…

En la actualidad solo perviven algunos restos de casa Montalbán, ocultos por una envolvente capa de maleza. No ha corrido mejor suerte casa Salinas, más bien, todo lo contrario. La vivienda, que era inmensa, de tres plantas, con chimenea cilíndrica, fue desmontada piedra a piedra hace algunos años. Nosotros no llegamos a verla en pie pero si la hemos visto en viejas fotografías. Actualmente solo queda el solar y algunas piedras desperdigadas. Contaba con una capilla privada en sus bajos. Era una salita rectangular, cubierta con bóveda de medio cañón y puerta de acceso a los pies.

Además de lo hablado y de un par de bordas que se mantienen en pie, queremos citar la fuente, que nos recibe a nuestra llegada, con el año de 1887 enmarcado. Ella también conoció tiempos mejores. 


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en noviembre de 2021.



Fotografía 1; casa Montalbán (Cristian Laglera)
Fotografía 2; casa Salinas en el año 2001 (Foto SIPCA)
Fotografía 3; capilla de casa Salinas (foto SIPCA)
Fotografía 4; La fuente, año 1887 (Cristian Laglera)




CÁJOL







Cájol es otro de los pueblos deshabitados situados en el valle de La Solana. Fue deshabitado, como el resto del valle, a comienzos de la década de los sesenta. El motivo de su abandono fue la política de repoblación de pinos llevada a cabo con motivo de la construcción del embalse de Jánovas, embalse, que como todos sabemos a estas alturas, jamás llegó a construirse. Cájol es el techo del valle, ya que está situado a 1344 metros de altitud.

Se sitúa cerca del nacimiento del barranco de La Guarga de Cájol, al fondo del valle. El pueblo se compone de nueve casas divididas en dos barrios, conocidos con los nombres de "barrio Verde" y "barrio Seco". En su única calle, llamada de San Salvador, estaban situadas la mayoría de sus viviendas. Algunos de sus nombres eran: Cuello, Villacampa, Jalle, Latre o Sarrate. Durante el pasado siglo XX llegó a censar 82 habitantes (año 1910).

Eran casas sobrias, de dos y tres alturas, con vanos orientados al sur y al este. A pesar del estado ruinoso de todo el núcleo, todavía podemos observar algunos detalles de su arquitectura: puertas adinteladas y de medio punto, ventanas molduradas y cubiertas de gruesa losa del país.

Su iglesia, que se sitúa junto a la pista, de dedicó a San Salvador. Es un templo de cronología moderna, construido a lo largo del siglo XVIII. Presenta nave única y rectangular, dividida en cuatro tramos, con cabecera de testero recto. Posee dos capillas laterales a cada lado. Presenta torre campanario adosada a uno de sus costados. Todas sus bóvedas se hallan derruidas.

La escuela se sitúa junto a la iglesia. Es un edificio de aires más modernos que el resto. Dispone de planta rectangular y tres pisos de altura. Además del aula contaba con vivienda para la maestra. Acudían a clase diariamente los niños de Cájol, Castellar y Semolué.

En las inmediaciones se encuentra la ermita de Santiago, situada en el collado de Espinalvilla. Es un edificio de nave única y planta rectangular, con cabecera de testero plano orientado al este. El acceso se realiza por los pies, por puerta adintelada bajo porche con embocadura de medio punto. El aparejo es de mampostería y algunos sillares en las esquinas. Podemos llevar su datación hasta los siglos XVI-XVII. Hubo otra ermita de Santiago anterior a esta, sus restos se localizan en lo alto del pico Suerio.

Las fiestas grandes se celebraban para San Ramón, el día 31 de agosto. Las fiestas pequeñas eran el día 4 de diciembre, para Santa Bárbara.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en julio de 2021



Fotografía 1; Cájol desde la pista de acceso (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Viviendas tomadas por la maleza  (Marta Puyol Ibort, cedida por SIPCA)
Fotografía 3; Una de las casas  (Marta Puyol Ibort, cedida por SIPCA)
Fotografía 4; Hermoso pajar  (Marta Puyol Ibort, cedida por SIPCA)
Fotografía 5; Iglesia de San Salvador (Blas Gonzalo, año 2004)



8/10/11

CASTELLAR







Situado en el interior del Valle de La Solana, entre los barrancos de Cájol y Plandevilla, perviven las ruinas del viejo pueblo de Castellar. Sus edificaciones, que todavía poseen una belleza arquitectónica indiscutible, se asentaron sobre una alargada loma.

Brillan con luz propia sus bien conservados muros, de piedra seca, que evitaban que el ganado entrase en las propiedades particulares. La piedra seca es una técnica constructiva que consiste en el apilamiento ordenado y en equilibrio, sin ningún elemento cementante.

El núcleo urbano lo componían cinco casas, cuyos nombres eran: Miguel Giral, Palacio, Melchor, Marcelo y Viñola.

A pesar de los años de abandono todavía perviven varios elementos arquitectónicamente interesantes. Destacaremos los aljibes que poseen las casas para recoger el agua de lluvia de las canaleras, además de un hermoso horno de pan y la herrería. También merece la pena detenernos en las bordas, son una media docena, todas ellas muy bien ejecutadas.

La iglesia se dedicó a San Saturnino (s. XVI-XVII). Posee nave única, dos capillas laterales y cabecera de testero plano. La nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos y la cabecera y las capillas con medio cañón.

Las fiestas grandes eran el 12 de octubre, para la Virgen del Pilar; tenían una duración de dos días y finalizaban con un gran baile en casa Palacio. Las fiestas pequeñas se celebraban el día 29 de noviembre.



Artículo publicado en El Cruzado Aragonés en marzo de 2022.


Fotografía 1; Castellar; llegada (Xenxo Gómez)
Fotografía 2; Iglesia de San Saturnino (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Interior del templo (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Muros de "piedra seca"  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Camino a una de las bordas (Xenxo Gómez)




2/10/11

MINISTERIO







Ministerio o Ministirio es una de las pequeñas aldeas de La Fueva que antaño pertenecieron a la fortaleza de Muro de Roda. Volvemos por lo tanto a territorio de Sobrarbe, comarca que ostenta el dudoso honor de ser la que cuenta con más núcleos deshabitados de toda la provincia.

A Ministerio se puede llegar por pista de tierra. Podemos hacerlo desde Tierrantona o bien (más corta) desde El Humo de Muro.

En el nomenclátor del año 1887 aparece documentado con tres casas y un total de 32 habitantes. Si hablamos del pasado siglo XX su techo poblacional lo alcanzó en 1920, con 35 habitantes. Por aquel entonces mantenía cuatro viviendas habitadas: Arcas, Cardiel, Bispe y Gabal. Quedó deshabitado a comienzos de la década de los setenta.

El aspecto que presenta actualmente el pueblo es desolador. Las piedras de varias de sus viviendas y edificaciones secundarias desaparecieron, acelerando de esta manera el proceso de ruina de las todas ellas.

Una de las casas importantes era Gabal. Contaba con dos plantas más la falsa. A pesar de que solo mantiene en pie su fachada oeste conserva cierto aire de casa importante. En la planta baja abre la puerta, en arco de medio punto degruesas dovelas, conescudo de labra con el emblema de la familia Mur. Disponía de un pequeño oratorio privado, actualmente en ruina, que todavía nos muestra la bóveda de su cabecera y las pinturas populares que adornaban su interior. Estaba dedicado a San Martín.

La segunda casa que creemos necesario destacar es Arcas. Se trata de unavivienda dieciochesca de tres plantas con característica chimenea cilíndrica en todo lo alto. Se accedía a su interior por elegante puerta en arco de medio punto. En suinterior destacaba el patio, perpendicular a la fachada, abovedado con medio cañón. Hermosa es también la herrería, propiedad de la misma casa. Posiblemente es el único edificio con aspecto digno en estos momentos. Es una sencilla construcción de planta rectangular techada con losas.

Celebraban las fiestas grandes el día 24 de agosto en honor a San Bartolomé. Tenían una duración de tres días. Las fiestas pequeñas se celebraban el día 6 de mayo, para San Juan.

En la falda sur de Muro de Roda, no muy lejos de Ministerio,se halla la ermita de San Cristóbal. Presenta planta rectangular con cabecera plana orientada al este. La puerta de acceso, adintelada y descentrada, abre en el costadonorte. Interiormente se cubre con bóveda de medio cañón; exteriormente lo hace con losas a dos aguas. Fechable en el siglo XVII - XVIII.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (julio de 2020)



Fotografía 1; Ministerio (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Fachadas de las viviendas (Marina González)
Fotografía 3; Capilla de casa Gabal  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Herrería (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Ermita de San Cristóbal (Cristian Laglera)



18/9/11

BINUESTE







El artículo de hoy está dedicado a Binueste, uno de los pueblos de esta provincia a los que nunca llegó el acceso rodado. Se llega andando desde Matidero, por sendero PR, previo paso por la siempre interesante Pardineta de Bibán. Aunque el camino es largo no es excesivamente duro. Ideal para hacerlo en primavera o en otoño, evitando siempre las temperaturas extremas, tanto el frío como sobre todo el calor.

Binueste se cita muy tempranamente. Aparece documentado con el nombre de “Venueste” -año 1091- en un documento perteneciente al Cartulario de San Juan de la Peña. Posteriormente perteneció al hoy también despoblado lugar de Secorún.

Llegó a alcanzar los tres fuegos, aunque durante los siglos XIX y XX ya solo mantenía dos casas abiertas: casa Alta y casa Baja. Aparece citado con 16 habitantes en los nomenclátores de los años 1930 y 1940.

Encontramos sus edificaciones estructuradas en torno a su única calle. Además de las viviendas y la iglesia parroquial es de justicia destacar media docena de edificaciones auxiliares, concebidas para todo tipo de usos.

La ruina es total y las viviendas no son la excepción. Casa Alta es la más llamativa; contaba con tres plantas, balcones orientados al sur y puerta de acceso en arco de medio punto, con clave del año 1883. Tenía cubierta a cuatro vertientes, hoy derruida.

La iglesia fue construida bajo la advocación de San Martín de Tours. Es un edificio muy humilde, de cronología moderna, fechable en el siglo XVII. Tiene nave única de planta rectangular con cabecera de testero plano orientado al este. Quedan los arranques del fajón que segmentaba la nave en dos tramos. Antes del derrumbe se cubría con bóveda de medio cañón con lunetos. A los pies de la nave se instaló el coro, elevado, hoy ruina absoluta también. La puerta de acceso al templo, en arco de medio punto, abre al sur. Contaba con un pequeño campanario de espadaña de un ojo.                   

Binueste fue un lugar de escasas y poco productivas tierras. El terreno era demasiado montañoso y era muy poco el espacio aprovechable para el cultivo. Sus tierras eran bañadas por el barranco homónimo de Binueste, situado a unos pocos cientos de metros a poniente del núcleo. La madera fue uno de los motores sobre los que pivotó la pobre economía de Binueste.


Artículo publicado en El Cruzado Aragonés (agosto 2019).


Fotografía 1; Llegada a Binueste  (Cristian Laglera))
Fotografía 2; Casa Alta  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Magnífica portada  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Iglesia de San Martín de Tours (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Cabecera (Cristian Laglera)