23/1/10

TIERMAS (ZGZ)









Tiermas es una antigua villa medieval del Pirineo Aragonés. Se localiza en la margen derecha del río Aragón junto al embalse de Yesa, que lo inunda en parte.  
El pueblo estaba dividido en cuatro barrios, Tiermas en la parte alta, y los barrios de Aringo, Los Baños y Casas de Eso que actualmente se encuentran anegados bajo las aguas del pantano.
Normalmente después del verano (cuando el nivel de las aguas baja) las edificaciones de la parte baja emergen siendo muy visitadas pues existe en ese lugar un balneario de aguas sulfurosas al que todavía acude mucha gente para darse un baño a 35 grados de temperatura.
Arriba, en la parte alta del pueblo lo más destacable es su iglesia gótica, construida en el siglo XIV y dedicada a San Miguel. Posteriormente, a mediados del siglo XVII sufrió una importante reforma Barroca. Es un templo de una nave dividida en tres tramos con planta de cruz latina. Su estado actual solo puede catalogarse como ruinoso.
Contaba con dos ermitas situadas dentro de su término: una dedicada a La Virgen del Pilar que ejercía las funciones de capilla del balneario y otra dedicada a los Santos Justo y Pastor.
Durante el pasado siglo XX Tiermas llegó a tener más de 140 viviendas y cerca de 1.000 habitantes, un pueblo de grandes dimensiones como podemos ver. En Tiermas había cura, médico, puesto de la Guardia Civil, varias peluquerías. También había tres escuelas, una en el barrio de los baños y dos en Tiermas, donde los niños y las niñas acudían a clase por separado.
Faustino Calderón hizo un gran reportaje sobre Tiermas en su Blog, además cuenta varias anécdotas cuanto menos sorprendentes; "Bartolomé Torrea tuvo el ¨honor¨ de ser el último habitante de Tiermas, nunca quiso marchar y se quedó en el pueblo hasta el año 1.990. Bartolomé tuvo por único vecino durante años a Honorio, de Casa Juan de Juana, que tampoco había marchado y pese a la soledad de ambos no se dirigían la palabra. Unos años más tarde, a mediados de los 70 tuvo por vecinos a una colonia de hyppies que se asentaron en el pueblo, iban desnudos y montados a caballo, tenían una vaca y con la leche hacían queso que vendían a los veraneantes del camping, además de pulseras y baratijas". 
Llegaremos a Tiermas desde la carretera que una las poblaciones de Puente la Reina con Pamplona, unos pocos kilómetros después de rebasar el despoblado de Esco. 


Fotografía 1; Vista aérea de Tiermas  (Carlos Gil)
Fotografía 2; Iglesia de San Miguel (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Interior de la iglesia (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Fachada de una vivienda (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Casa la Mariana  (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Escuela (Cristian Laglera)
Fotografía 7; Portal de las Brujas  (Cristian Laglera)


17/1/10

YOSA DE GARCIPOLLERA






Yosa de Garcipollera es uno de los pueblos deshabitados que encontramos dentro del valle de La Garcipollera. Fue deshabitado como consecuencia de las obras de construcción del embalse de Yesa. A pesar de que el pantano está situado a más de 40 kilómetros, la totalidad de sus tierras fueron expropiadas para la replantación de pino. 
La primera mención documentada de Yosa de Garcipollera se produce en el año 1218; es un documento de la colección diplomática de Fanlo donde viene citado un tal “Iohan de Iosa”.
Pascual Madoz le adjudica 14 casas en el año 1845, sin duda llegó con unas cuantas menos a mediados del siglo XX fecha en que fue deshabitado. Por aquel entonces unas 50 personas habitaban el pueblo, entre ellos una decena de niños que acudían a la escuela que estaba situada no muy lejos de la iglesia.
La iglesia se halla devastada. Dado su deplorable estado, he recurrido a la web de mi amigo Antonio García Omedes para describirla: “La iglesia estuvo bajo la advocación de San Miguel y fue de nave única, orientada al este y rematada en ábside semicilíndrico. De lo original queda buena parte del cilindro absidal con su presbiterio conservando aún la imposta biselada que debió de extenderse también por el cilindro absidal. No se libró de reformas tardías, y así la puerta en el muro sur es moderna, al igual que gran parte del mismo y del muro norte”  
Si hay algún interesado en visitar este lugar, la manera más sencilla es ir hasta Castiello de Jaca y adentrarnos en el valle de la Garcipollera. Poco antes de llegar al pueblo de Bescós, una pista (restringida) que nace a nuestra izquierda nos conducirá hasta Yosa de Garcipollera en poco más de 1 kilómetro.


Fotografía 1; Ruina generalizada  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Iglesia de San Miguel  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Borda apuntalada  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; "Iosa". Magnífica dovela sacada de entre los escombros hace más de treinta años  (M.A. Barrutia)


9/1/10

ATÓS ALTO






Atós Alto es un pequeño caserío de dos casas situado sobre una suave loma en la margen derecha del río Guarga; aunque desde la carretera de La Guarguera no es visible, se sitúa a poco más de un kilómetro del asfalto.  
Sabemos que Atós Alto contaba con dos fuegos a finales del siglo XV. En su único nomenclátor del pasado siglo XX aparece con un total de nueve habitantes (año 1930).
Las dos casonas son de gran tamaño, merece la pena perder un rato en ambas, principalmente en casa Grasa, la más destacada. Ambas cuentan con horno de pan y bajos abovedados. Curiosamente estas dos viviendas fueron las primeras de toda “La Guarguera” a las que llegó la luz eléctrica, de 125 W.
Situada a unos 150 metros al oeste de las viviendas encontramos la iglesia de La Asunción. Es una construcción del siglo XVII, que posiblemente fue construida sobre las ruinas de un templo anterior.
Tiene una pequeña planta rectangular y cabecera plana. La puerta de acceso y un pequeño vano de iluminación (hoy cegado) se sitúan en el costado meridional.
También merece mención el pozo; lo encontramos situado justo a mitad de la única calle de la aldea.
Por si hay algún interesado, llegaremos hasta Atós Alto por una pista de 1.4 kilómetros que tomaremos desde Atós Bajo, en el mismo arranque de la carretera de La Guarguera.


Fotografía 1; Atós Alto (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Vista del caserío  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Hermoso pozo (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Ermita de La Asunción (Cristian Laglera)

BERBUSA






Encontramos el bello pueblo de Berbusa en la boca de entrada a Sobrepuerto; está situado en pleno monte de Cantalobos, a medio camino de Oliván y Ainielle.
No hay duda de que tuvo que ser un lugar precioso, de hecho, a pesar de su estado actual sigue siendo un lugar hermoso que merece la pena ser visitado con calma y paciencia.
El pueblo está estructurado en dos barrios separados por el barranco de Toscal. Fue un pueblo de mediado tamaño, durante en pasado siglo llegó a tener un máximo de 10 casas abiertas.
Además de las viviendas, otros edificio que merecen ser destacados son: la casa del pueblo, dos escuelas, casa del maestro, abadía (aunque el párroco residía en Oliván) y la iglesia de San Pedro.
Es curioso que en un pueblo no excesivamente grande hubiera dos escuelas, el motivo es que utilizaban una u otra en función de la climatología.
La iglesia parroquial de San Pedro es su edificio más representativo, a pesar de su lamentable estado. Fue construida a principios de siglo XVIII, según reza una inscripción que encontramos en la puerta de acceso con fecha del año 1703. Consta de nave única, capillas laterales y testero recto.
Los habitantes de Berbusa eran conocidos como "los carboneros", el motivo es que uno de los productos clave sobre los que pivotaba la pobre economía de Berbusa era el carbón.
Llegaremos a Berbusa por medio de una pista restringida que tiene su inicio en la localidad de Oliván. Otra opción es tomar el viejo y zigzagueante camino de herradura que sale también desde la parte alta de Oliván; personalmente recomiendo esta última opción, aunque es más sufrida.

Fotografía 1; Berbusa  (Marina González)
Fotografía 2; Iglesia de san Pedro  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Una de los dos escuelas (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Hermosa borda en la parte baja  (Cristian Laglera)

6/1/10

BAGÜESTE








Esta semana nos desplazaremos hasta la barrancosa zona del Balcés y el Mascún, para visitar uno de los pueblos deshabitados que en ella se sitúan: Bagüeste. Es uno de los pueblos deshabitados más agradecidos de visitar de toda la zona; pertenece al amplio municipio de Aínsa-Sobrarbe.
Llegó a tener un máximo de nueve casas abiertas, censando un máximo de 79 habitantes en el año 1900.
Sus viviendas y edificios de apoyo están irregularmente distribuidas sobre el cerro, aparentemente están construidas sin ningún orden. Destacan por sus dimensiones un par de casonas situadas en la parte baja del pueblo, principalmente por sus elegantes puertas de acceso, bellas portaladas de medio punto de gruesas dovelas.
Pero sin duda, la joya más preciada que encontramos en Bagüeste es su iglesia parroquial (San Salvador); templo románico de mediados del siglo XII. Es un templo de nave única rematado en ábside cilíndrico orientado, sin presbiterio. A día de hoy (14-01-12) todavía aguantan las bóvedas, la nave se cubre con medio cañón y el ábside con cuarto de esfera. Las capillas laterales se añadieron posteriormente al lado norte y la sacristía al sur.
Hay otro edificio de interés en Bagüeste, a la afueras, allí se sitúa la ermita de San Miguel (s. XVI). Es un edificio construido en mampostería, de nave única y planta rectangular con cabecera plana. Tiene una capilla a cada lado a modo de crucero que le aporta planta de cruz latina.
Si queremos visitar Bagüeste (cosa que os recomiendo), el acceso más cómodo lo realizaremos desde Las Bellostas. Allí tiene su inicio una pista señalizada, sólo apta para vehículo todoterreno, que nos conducirá sin pérdida hasta Bagüeste. A pie algo más de una hora de agradable caminata.

Fotografía 1; Iglesia de San Salvador (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Cabecera  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Detalle de un vano de la parroquial (A. García Omedes)
Fotografía 4; Vivienda  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Edificaciones cercanas a la iglesia  (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Ermita de San Miguel  (Cristian Laglera)

LETOSA








Letosa es una pequeña aldea deshabitada asociada al municipio de Bierge; sus edificaciones se sitúan sobre una meseta a 1023 metros de altitud.
Llegó a alcanzar un máximo de siete casas abiertas durante el pasado siglo XX, su máximo censo fueron 65 habitantes en el año 1950; pocos años después, quedaría deshabitado.
El pueblo está devastado, especialmente las viviendas. A pesar de su estado podemos apreciar la línea constructiva de la zona: grandes casonas con amplios patios interiores y magníficas bordas con tejados a dos aguas.
Destaca casa Giménez, aunque también merecen mención otras casas como Molinero y Javierre, todas ellas arruinadas, eso sí. En mi última visita -Agosto de 2015- la fachada principal de casa Javierre (lo único que conservaba en pie) se había desplomado, una lástima.
Aislada a unos 200 metros de las viviendas se encuentra la parroquial de San Úrbez. Es bastante complicado acceder a ella, la maleza hace que la única manera de penetrar a su interior sea gateando. El estado del templo es alarmante, especialmente peligroso es el de la cubierta que en mi última visita ya se había desplomado en parte, concretamente la zona de la cabecera. Es un templo de una nave con planta rectangular finalizado en cabecera recta orientada. Dado su deplorable aspecto actual, prefiero documentarla con una imagen (nº 3) de los años 80 tomada por el profesor Adolfo Castán.
Al norte de la aldea hay una agrupación de bordas verdaderamente preciosas, una pena el triste final al que están condenadas. Tienen tejados a dos aguas y dos puertas de acceso.
Llegaremos hasta Letosa por una pista (cerrada con cadena) que tiene su inicio en la localidad de Las Bellostas, previo paso por el también despoblado lugar de San Hipólito. A pie desde Las Bellostas, tenemos unas dos horas.


Fotografía 1; Casa Giménez de Letosa (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Casa Javierre en el año 2012, antes de su derrumbe  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Iglesia de San Úrbez en los años 80 (Adolfo Castán)
Fotografía 4; Interior de la iglesia en la actualidad  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Hermosa borda  (Cristian Laglera)


5/1/10

YOSA DE BROTO








Visitar Yosa de Broto causa una enorme sensación de tristeza y desazón, pero aún así, es uno de esos lugares que merece la pena conocer. Se sitúa en pleno valle de Broto, relativamente cerca de Oto, hacia el este. Desde Yosa disfrutaremos de unas impresionantes vistas de una buena parte del valle; es una excursión muy recomendable, sobre todo para realizar en primavera u otoño. 
Llegaremos por medio de un precioso camino de herradura que tiene su inicio en la localidad de Oto,(siempre cuesta arriba) que según dice el cartel que encontramos en la salida nos conducirá en 1 hora y 35 minutos hasta el despoblado. 
Paseando por entre calles podemos apreciar grandes casonas de piedra y mampostería de dos y hasta de tres alturas en lamentable estado de conservación. Son casas de mampostería que cubren con tejados de losa a dos aguas hoy todas ellos derruidos.
También encontramos algunas interesantes bordas en la parte alta, el crucero, presidiendo a la entrada del pueblo y una bonita fuente de planta rectangular cubierta por bóveda de medio cañón.
El pueblo carecía de abastecimiento de agua y de energía eléctrica, dos motivos que junto a lo complicado de su acceso (nunca tuvo acceso rodado) fueron las causas más importantes para su abandono. Tampoco tenían médico, cuando era necesario había que ir a buscarlo a Broto, al igual que pasaba con el cura, que lo subían en un macho todos los domingos para dar la pertinente misa.
Merece también destacar su iglesia parroquial, del siglo XVI, dedicada a Santiago Apóstol. Es una iglesia de planta rectangular de dos naves y cabecera recta, además de una capilla lateral. También contaba con una hermosa torre campanario de la que solo queda en pie su lienzo norte, aunque no creo que por mucho tiempo.
Yosa de Broto tenía 63 habitantes censados en el año 1900, los últimos dos habitantes abandonaron el pueblo en el año 1970.


Fotografía 1; Llegada a Yosa; crucero  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Iglesia de Santiago  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Cabecera  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Viviendas  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Edificios de apoyo  (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Magnífica borda (Cristian Laglera)



VILLOBAS






Villobas es otro de los pueblos deshabitados situados en la llamada carretera de La Guarguera. Se construyó aprovechando un amplio llano en la margen derecha del río Guarga.
Mantuvo tres casas abiertas durante el pasado siglo XX; hoy, solo casa Baja se encuentra en buen estado ya que es visitada regularmente por sus dueños.
Las otras dos viviendas se encuentran en ruina, además de los edificios de apoyo. Destacan las ruinas de la llamada casa Alta con una magnífica portada de acceso en arco de medio punto y una inscripción en la dovela superior en la que leemos "año 1836, José Artero"
La iglesia está aislada a unos 200 metros al oeste del pueblo, fue construida a finales del siglo XVII bajo la advocación de la Purificación de Nuestra Señora. Consta de una sola nave de planta rectangular y cabecera plana. La torre se levanta sobre la cabecera y el coro y la puerta de acceso dovelada se sitúan a los pies.
Villobas fue abandonado en los primeros años de la década de los sesenta, en su máximo nomenclátor del pasado siglo XX llegó a censar 33 habitantes (año 1920).
Llegaremos hasta Villobas por una pista que tomaremos en el molino de Villobas, en la carretera de La Guarguera, es un kilómetros y medio que podemos hacer con cualquier tipo de vehículo.


Fotografía 1; Iglesia parroquial (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Cabecera  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Casa Alta  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Clave en la portada de casa Alta  (Cristian Laglera)


VILLAMANA








Villamana es otro de los muchos despoblados que encontramos en el interior del valle de La Solana. Sus edificaciones se levantaron aprovechando una terraza por encima del barranco de la Guarga de Cájol. 
Villamana fue un lugar de dos casas, Salvador y Manuel, estamos ante el núcleo más pequeño del valle. Las dos viviendas se encuentran en ruina y comidas por la maleza, aunque una todavía conservan sus respectivas cubiertas. 
Destacan las ruinas de la iglesia de San Pedro, templo románico fechado en la segunda mitad del siglo XII. Es un templo de una sola nave de planta rectangular finalizado en ábside semicircular. Antes de su derrumbe, la nave cubría con bóveda de medio cañón y el ábside con bóveda de horno apuntada, que todavía conserva. En el muro sur hay un crismón trinitario de seis brazos con una gigantesca grieta que lo recorre de punta a punta. Las hermosísimas pinturas de su ábside fueron restauradas por Gudiol Ricard y se conservan en el Museo Diocesano de Barbastro. 
Otro edificio de gran interés que encontramos es una pajar-secadero de grandes dimensiones que también cumplía las funciones de cuadra. Desgraciadamente, en mi última visita en Mayo de 2015 confirmé el hundimiento de una buena parte de su cubierta.  
Villamana está deshabitado desde comienzos de la década de los sesenta, por aquel entonces tan solo lo habitaban una veintena de personas. Villamana fue deshabitado como consecuencia de la construcción del embalse de Jánovas, embalse que como todos sabemos finalmente jamás llegó a construirse. La política de replantación de pinos hizo que toda la gente que habitaba el valle de La Solana tuviera que abandonar sus casas y sus tierras.
Llegaremos hasta Villamana por una pista forestal que arranca en el kilómetro 68 de la carretera que enlaza Aínsa con Fiscal, en la margen izquierda del Ara. Transcurridos unos tres kilómetros hay que estar atentos a una marcada curva a la izquierda, el pueblo está allí mismo, a unos 100 metros, pero apenas se ve entre tanto pino de repoblación.


Fotografía 1; Camino de Villamana  (Marina González)
Fotografía 2; Casa Manuel  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Iglesia de San Pedro  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Crismón románico  (Cristian Laglera)
Fotografía 5: Pajar secadero  (Cristian Laglera)
Fotografía 6; Pequeña borda  (Cristian Laglera)


VILLACAMPA







Villacampa es otro de los pueblos abandonados que encontramos en la zona conocida como "La Guarguera". Junto con Bescós y Fenillosa fue uno de los primeros lugares que se deshabitaron de la zona, de allí su lamentable estado.
El origen de este pueblo está documentado desde el año 1067, nunca tuvo más de dos casas, en momentos de máximo esplendor llegó a alcanzar la veintena de habitantes. Fue abandonado definitivamente a finales de la década de los cuarenta.
La iglesia de San Juan Bautista no es facil de localizar, está situada 200 metros al oeste de las ruinas del pueblo, pero el problema es que no se ve, la maleza hace que no la veamos hasta que estemos prácticamente encima. Fue levantada durante el Siglo XVII, tiene nave rectangular y ábside plano, con bóveda apuntada. Para entrar al templo tuvimos que hacer verdaderas peripecias, como ya he comentado está totalmente cercado por las zarzas y la maleza y abrirnos camino para acceder al interior no fue tarea sencilla. 
Junto a la iglesia descata una torre de planta cuadrada, bastante anterior a la iglesia. Fue construida con sillarejo y organizada en tres plantas, cuando se construyó la iglesia se reaprovechó como torre campanario.
El acceso a Villacampa lo realizaremos por una pista que tomaremos desde el Molino Escartín. Son algo mas de tres kilómetros que con todoterreno realizaremos sin mayores problemas. A pie cuesta sobre una hora.


Fotografía 1; Llegada a Villacampa  (Cristian Laglera)
Fotografía 2; Edificaciones en ruina  (Cristian Laglera)
Fotografía 3; Torre defensiva  (Cristian Laglera)
Fotografía 4; Campanario  (Cristian Laglera)
Fotografía 5; Vano cegado  (Cristian Laglera)